"Art is the only serious thing in the world. And the artist is the only person who is never serious" Oscar Wilde.



"Haz lo necesario, después todo lo posible, y así conseguirás hasta lo imposible" San Francisco de Asís


viernes, 22 de octubre de 2021

Black and White Vintage Box

Hola a todos, ¿como estáis? Sin darnos cuenta nos hemos metido de lleno en el último trimestre del año, repleto de celebraciones, con lo que no está de más ir empezando a pensar en los regalos que tenemos/queremos hacer. De modo que me he puesto manos a la obra y hoy me apetece compartir con vosotros  el primero de dichos trabajos:



Efectivamente, vamos a partir de un soporte archiconocido, una cajita de madera, y vamos a ir utilizando diferentes materiales (pintura acrílica, pasta relieve, puntillas, servilletas...) y técnicas (estarcido, decoupage...).  Lo primero que tenemos que hacer es desmontar nuestra cajita (guardando bien todos los tornillos 😉) y lijar la madera hasta que quede bien suave.


Vamos a empezar a trabajar la parte inferior. Tenía muy claro el motivo que quería, de modo que lo primero fue pintar con acrílico en blanco, para después aplicar un estarcido de florecillas negras y crear el efecto de topos. En el interior, utilizando cola de decoupage, pegué una servilleta muy victoriana en el fondo, mientras que dejé los laterales pintados en negro para crear contraste.

Pasé entonces a la parte superior, y en el interior utilicé la misma servilleta, aplicándola con cola de decoupage y pintando los bordes en negro.



Y ahora vamos con el exterior. En este punto decidí utilizar pasta relieve, aplicándola con espátula de manera irregular por toda la superficie. Con papel fotográfico me fabriqué una plantilla casera con un motivo similar al de la servilleta interior y apliqué pasta relieve con el fin de conseguir un efecto 3D. 
Cuando la pasta estuvo bien seca, pinté con acrílico blanco, y sobre él con acrílico negro. A continuación vamos decapando suavemente con la lija hasta hacer aflorar el motivo central, y conseguir el efecto "vintage" que tanto me gusta.



Debemos aplicar, tanto en el exterior como en el interior un par de manos de barniz satinado en spray, y una vez seco, podemos volver a montar nuestra caja. 

Faltaba un último detalle para conseguir un efecto más romántico: colocar una puntilla en la parte inferior (con cinta adhesiva de doble cara) y sobre ella una cinta de raso negro. Ahora sí, ya tenemos nuestra cajita terminada y disponible para cualquier encargo o regalo.





Bueno, pues esto es todo lo que quería compartir hoy con vosotros; espero que os haya gustado o al menos os haya podido resultar interesante. Muchas gracias por vuestras visitas y cariñosos comentarios; os deseo un estupendo fin de semana.

Un Abrazo y Sed Felices.


lunes, 18 de octubre de 2021

MACETEROS

Como ya hemos comentado en varias ocasiones, lo bueno de esta bendita afición a las artes decorativas es que cuando miramos algún objeto cotidiano seriamente perjudicado, se abren ante nuestra imaginación un sin fin de posibilidades para devolverle el esplendor perdido (ahí le llevamos la contraria a Whitman). Y eso es exactamente lo que me sucedió con los maceteros que os quiero enseñar hoy. 


¿Os gustan? Pues vamos a ver cómo ha sido su proceso de rehabilitación. 

Lo primero es ver de qué partíamos, y es que si bien originariamente se trataba de unos maceteros muy vistosos, con un dibujo muy parisino, los estragos del calor y especialmente del paso de "Filomena" los habían dejado irreconocibles:


El primer paso consistió en una buena limpieza con un desengrasante para eliminar polvo y tierra. Y a continuación recurrimos a nuestras queridas amigas, las pinturas "Chalki Finish". En mi caso y para no tener que tocar el interior, que se iba a volver a plantar, utilicé tonos que combinasen con él: blanco antiguo y verde agua. 

Comenzamos con la taza, de tal modo que para tapar bien el dibujo aplicamos una primera mano, lijamos suavemente y aplicamos una segunda mano, que cubra bien. Dejamos secar y procedemos a lijar de nuevo para conseguir ese tacto algodonoso tan agradable de las pinturas a la tiza, y para que nos quede bien liso, porque vamos a decorar con decoupage y una servilleta. En ambos maceteros pinté las asas del tazón en verde agua, exactamente igual que los platos.

Para decorar el primero utilicé una servilleta con motivos muy románticos y florales, y una vez seca, con el fin de conseguir ese estilo "vintage" que tanto me gusta, utilicé una plantilla de topos para realizar un estarcido en toda la maceta con la pintura verde agua. 



Para el segundo, utilicé una servilleta que tenía guardada desde mis inicios en estas lides, pues me encanta y estaba esperando encontrar la ocasión adecuada para utilizarla. Se trata de hiedra, que vamos recortando y colocando para conseguir la composición deseada, y que sobre la pintura tiza queda perfectamente integrada. El resultado es espectacular.


Teniendo en cuenta que van a estar situados en el exterior y recibiendo agua, para proteger la pintura me decanté por el barniz Soft-Touch de "Americana Decor" que me ha dado muy buenos resultados en ese aspecto. Apliqué tres manos, dejando secar bien entre cada una de ellas. Ya tenía mis maceteros como nuevos otra vez. 


Ya solo nos queda plantar unas flores coloridas, y tenemos nuestras tacitas listas para alegrar un rincón del jardín. Quizá sí podamos desafiar al poeta y "volver la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores" 😉


Bueno, pues esto es todo lo que quería compartir hoy con vosotros; espero que os haya podido resultar interesante o entretenido. Muchas gracias por vuestras visitas y comentarios. Espero que tengáis una estupenda semana.

Un Abrazo y Sed Felices.

sábado, 16 de octubre de 2021

TEXTURAS

Hola a todos, ¿cómo estáis? Después de muchas vicisitudes, cambios de ánimo, hastío... después de tiempos difíciles como los que a todos nos ha tocado vivir, ha llegado la hora de retomar este cuaderno de bitácora que tan buenos momentos me ha dado y tan buena gente ha puesto en mi camino. Y vamos a retomarlo con una serie de trabajos que podríamos encuadrar en un "mix de técnicas", aunque como vais a poder comprobar, todos tienen un denominador común: las texturas.

Como ya he mencionado en alguna otra ocasión, los motivos asiáticos y geométricos son siempre un acierto si hablamos de decoración, de modo que en primer lugar os voy a presentar un tríptico con algunos de los elementos más característicos de la estética japonesa. Para realizarlo delimité diferentes zonas de cada lienzo y con una espátula fui aplicando pasta relieve lisa y haciendo un dibujo; una vez seca, pinté en azul claro y con pincel seco y pintura plateada fui sacando los relieves. El sol está realizado también con pasta relieve, pintada después en  blanco roto. El resto de cada lienzo lo cubrí con pasta relieve, en este caso de textura arena y lo pinté de color naranja, más suave en unas zonas y más vivo en otras. Y finalmente, para el árbol y las letras me fabriqué unas plantillas para estarcir con papel fotográfico. Hechas las flores con pequeños toques con un pincel de punta redonda, aplicamos dos capas de barniz satinado en spray, y ya tenemos nuestro trabajo listo para colgar. 
¿Qué os parece?




El siguiente trabajo que os quiero enseñar es un díptico con motivos florales, que realicé como regalo de Navidad para una doctora (sí, yo soy de las que todavía tiene la costumbre de regalarles).

En este caso utilizamos dos lienzos 3D y, en primer lugar realizamos el marco: lo delimitamos, aplicamos pasta relieve de textura arena y vamos creando los efectos que deseamos (dado que el motivo principal son unas flores con relieves dorados, lo que pretendí conseguir fue un efecto antiguo, romántico). A continuación pintamos la parte central en color marfil y aplicamos ya el motivo con cola de decoupage
El siguiente paso es decorar el propio marco: para ello primero aplicamos el color base (verde agua), y una vez bien seco procedemos a aplicar pintura dorada a pincel seco, con el fin de que aparezcan todos los relieves que habíamos creado, de modo que el marco nos recuerde al metal envejecido. Finalmente, se aplican dos manos de barniz satinado en spray.





Continuamos con los motivos asiáticos. Para realizar estos dos cuadros (el segundo fue un encargo de una compañera de trabajo) he combinado varias técnicas: dividimos el lienzo en dos zonas, de manera que en la superior aplicamos una base de pasta relieve con textura arena y pintamos con pintura acrílica color vainilla. Elegimos una servilleta con los motivos que nos gusten y la vamos colocando con cola de  decoupage. Creamos unos efectos con pasta relieve y sombreados, unos "tatuajes" con tulip a mano alzada, y una leyenda con estarcido, y ya lo tenemos. 
Vamos ahora a la parte inferior: para realzar el toque asiático y envejecido  realizamos unas bandas de los mismos tonos con un craquelado, y rematamos nuevamente a modo de "tatuajes" con tulip a mano alzada. 
¿Espero que os guste el resultado!




Aquí tenemos un cuadro que no puede ser más sencillo, y que sin embargo queda muy bien en una bodega, cocina... Para realizarlo utilicé una una tabla de DM a la que apliqué una capa generosa de pasta relieve textura arena con espátula. Una vez seca la pinté con acrílico color mantequilla, para, con cola de decoupage y una servilleta ir creando una composición a mi gusto. Una vez que todo estuvo bien seco, apliqué una pátina de betún de judea rebajado con cera para dar un tono envejecido. El remate consistió, como siempre, en un barniz mate o satinado en spray.



Volvemos nuevamente a los motivos orientales. Sobre un lienzo 3D vamos a realizar una división en zonas más o menos geométricas, de modo que en cada uno de los cuadrados vamos a aplicar pasta relieve y a crear texturas diferentes con la espátula y un tenedor de plástico (una vez seca las pinté con con acrílico y esta vez sin pincel seco porque me gustaban de un sólo tono). Llega ahora el motivo principal, realizado con acrílicos a mano alzada, directamente sobre el lienzo. Con un corta pastas había delimitado unos círculos en la pasta relieve, en los que  pintar unas letras orientales.
Dejamos secar, aplicamos dos manos de barniz satinado en spray, y listo. Aquí tenemos el resultado final:




Dejamos los lienzos y vamos a utilizar ahora otro soporte. Tenía por ahí rodando un paragüero de esos metálicos de oficina en color gris (muy feo vaya), así que decidí darle una segunda oportunidad. Lo primero que hice fue aplicar una imprimación fosfatante (para metales), tanto por dentro como por fuera. Cuando hubo secado, apliqué una capa de pasta relieve de textura arena que pinté con acrílico color mantequilla (gomas y asas en color chocolate).
Pretendía darle un toque "country", de modo que elegí una servilleta con unos caballos muy "british" y fui colocándola con cola de decoupage. Mediante unos toquecitos con esponja de acrílicos rosados y ocres conseguí integrar bien el dibujo, y como acabado final fui aplicando una pátina de betún de judea rebajado con cera. Dos manos de barniz satinado en spray, et voilá!





Bueno, pues esto es todo lo que quería compartir hoy con vosotros. Como podéis ver, con los mismos materiales y las mismas técnicas se abren ante nosotros un sin fin de posibilidades. Espero que os haya podido resultar entretenido o interesante. 
Muchas gracias por estar ahí, prometo que no pasará tanto tiempo sin volver a actualizar. Gracias por vuestras visitas, comentarios, sugerencias... Espero que paséis una magnífica semana.

Un Abrazo y Sed Felices.



jueves, 29 de abril de 2021

G.K.Chesterton y la más alta ocasión que vieron los siglos

Decía G. K. Chesterton que "a cada época la salva un pequeño puñado de hombres que tienen el coraje de ser inactuales", y probablemente nunca hayamos estado más necesitados de ellos que ahora. Nuestra civilización se derrumba gustosamente; Occidente se muere porque quiere morir.

Y precisamente porque nunca como ahora ha sido tan necesario insuflarse de heroísmo, y porque pertenezco a esa especie en vías de extinción de los que no se resignan a dejarse llevar por la corriente, tengo la costumbre de revisitar un poema capaz de devolverme la esperanza: "Lepanto" de "el divino gordo" (como le llama un amigo muy querido).


Hay pocos textos más hermosos, ¿verdad? Pues hoy me gustaría compartir aquí unas humildes reflexiones sobre él.

 .- ¿Por qué eligió Chesterton este tema a principios del siglo XX? Por dos cuestiones a mi modo de ver: en primer lugar por una pasión o filia personal, y en segundo por una cuestión social, histórica, por el momento en el que está viviendo y porque es consciente de la proximidad de una contienda que parece inevitable.

Es fácil intuir que el tema representaba una pasión personal conociendo la biografía de “el divino gordo”. Habiendo crecido a finales del XIX  como buen burgués, había profesado todo lo que luego repudió: fue escéptico, agnóstico y relativista. Pero hete aquí que un día empezó a analizar la Modernidad de la que su Inglaterra natal era abanderada y a darse cuenta de que el triunfo de la secularización había sido tal que se había llegado a una total negación de la trascendencia. Desde la economía a la familia o a la propia forma de vida, todo era industrial, material, sin ninguna relación con lo absoluto; la persona no era más que una pieza en esa maquinaria, y lo económico primaba sobre la dignidad y la libertad individual. 

Llegando a la conclusión de que la Modernidad había fracasado porque en ningún momento lo mundano (incluido el estado) va a proporcionar felicidad al hombre, se ve en la necesidad de formular una hipótesis sustitutoria, algo que le devuelva la trascendencia, y aunque empieza poco a poco a coquetear con el Cristianismo (hasta que finalmente se convierte en un católico ferviente hallando aquí las respuestas que buscaba) empieza también a bucear en la historia para, evidentemente, llegar al periodo en el que toda la sociedad, la vida, estaba fundamentada en la trascendencia, que no es otro que la Edad Media y que le fascina por completo. Y si hay algo trascendente, que ensalce la libertad y la dignidad del hombre, la entrega a los demás, el amor por la patria, el orgullo de pertenencia, eso son las Cruzadas (por cierto aquí juega un papel importante su amigo Belloc, que tiene un libro espectacular sobre ellas del mismo título). 

El segundo aspecto es el histórico, pero en cierto modo es inseparable del personal. Chesterton considera que la Modernidad ha fracasado porque se ha fundado sobre verdades relativas y materialismo. Una de sus frases célebres es que “cuando el hombre deja de creer en Dios, empieza a creer en cualquier cosa”, crea religiones de sustitución, y justo ahí estaba viendo el peligro del totalitarismo que empezaba a amenazar a Europa y las pulsiones nacionalistas que acabarían conduciendo en 1914 a la Primera Guerra Mundial.

Por lo tanto, ¿qué mejor símbolo para representar todo eso que “Lepanto, la más alta ocasión que vieron los siglos”? 



.- ¿Qué simboliza esa historia de cruzados en la Europa de 1914? Pues bien, el poema de Chesterton, además de bellísimo, es un llamamiento en toda regla. Por un lado representa la necesidad de que toda la “cristiandad” se una contra un enemigo común (en este caso la Alemania de 1911). Por otro supone la reivindicación de un modo de ver y entender la vida, el del Cruzado, pero dejando claro que no es algo que esté sólo al alcance de una élite, sino del común. No deja en ningún momento de ensalzar la figura de Don Juan, el último caballero de Europa, capaz de oír la llamada para defender lo que una vez fue un mundo “dorado”, y que es, precisamente, un hijo ilegítimo: “un príncipe sin corona, en un trono sin nombre, abandonando su dudoso trono e infamado sitial”.

Y por otro lado no tiene recato en contraponer a Don Juan con cada uno de los reyes o el mismísimo Papa. Mientras una se mira al espejo, el otro bosteza en Misa, y el español se muere de miedo, Don Juan coge las armas, parte a la batalla, se enfrenta con valor al enemigo y devuelve la libertad a los hombres. ¿Qué simboliza en aquella Europa? Pues que los políticos estaban, como siempre, muy ocupados cada uno a lo suyo mientras el peligro acechaba, y serían nuevamente los “cruzados” de a pie quienes lucharan, murieran y vencieran (todos esos jóvenes ingleses que fueron a combatir y a los que luego rendiría homenaje en su obra). 


Impresionante resulta este verso: “¡Es el que no dice "Kismet"; es el que no conoce el Destino, Es Ricardo, es Raimundo, es Godofredo que llama! Es aquel que arriesga y que pierde y que se ríe cuando pierde”. Chesterton nos está diciendo aquí que es la historia la que llama, todos los que vivieron y murieron antes que ellos, los que con sus aciertos y sus errores no se rindieron para edificar algo que merece ser defendido aún a riesgo de la propia vida (otra frase de Chesterton: “los hombres no luchan porque odien lo que tienen delante sino porque aman lo que tienen detrás”) y que ellos deberán ahora hacer lo propio.

Y ya en los últimos versos: “Cervantes en su galera envaina la espada (Don Juan de Austria regresa con un lauro) Y ve sobre una tierra fatigada un camino roto en España, Por el que eternamente cabalga en vano un insensato caballero flaco, Y sonríe (pero no como los Sultanes), y envaina el acero... (Pero Don Juan de Austria vuelve de la Cruzada.)”  nos está diciendo dos cosas: por una parte que pese a que la tierra esté agotada y el camino parezca no llevar a ninguna parte, siempre hubo y siempre habrá hombres capaces de batallar hasta el último aliento  por defender los ideales que merecen ser defendidos, aunque los tachen de locos (to dream the impossible dream), en una especie de permanente cruzada contra el mundo moderno. Y en segundo lugar, que a lo que debemos aspirar es a la sonrisa satisfecha (y, siendo un católico convencido, misericordiosa) que producen la conciencia limpia y el deber cumplido, y a huir de las risas crueles de los tiranos. 

El último caballero sonríe y envaina el acero. Es un hombre libre. 

Y hasta aquí todo lo que quería compartir con vosotros hoy. Como dice otro amigo, nuestra historia está llena de Trafalgares y Lepantos, pero de nosotros depende, ante todo, no dejar de luchar.

Muchas gracias por vuestras visitas y por tomaros el tiempo para dejarme algún comentario, que como siempre digo, son el motor de este pequeño rincón. Os deseo un buen "puente"

Un Abrazo y Sed Felices.


viernes, 16 de abril de 2021

William Shakespeare y el Día del Libro

Nacido en abril de 1564 en Stratford-upon-Avon (Inglaterra), actor, empresario (accionista teatral), poeta, dramaturgo, pendenciero, espadachín, asiduo de las tabernas isabelinas y gloria nacional, William Shakesperare es uno de los más grandes (si no el más) literatos de todos los tiempos. No en vano es considerado, junto a Christopher Marlowe, como uno de los padres de la literatura inglesa.

Murió en la misma localidad de su nacimiento el 23 de abril de 1616 según el calendario juliano, por lo que en esa fecha celebramos el “día del libro”, y puesto que estamos en vísperas, hoy me apetece rendirle un humilde homenaje en este pequeño rincón.


Fue el tercero de los ochos hijos del matrimonio formado por John Shakespeare, político local y comerciante, y de Mary Arden. A pesar de que la familia tenía una situación privilegiada, poco después del nacimiento de William todo cambió. Su familia fue perseguida, probablemente, por profesar la fe católica. Este hecho parece ser constatado tras el descubrimiento en las excavaciones arqueológicas del domicilio familiar de ciertas cartas y escritos de su padre, John, a favor del catolicismo. Y tampoco es muy difícil evidenciar estas inclinaciones cuando nos sumergimos en la obra de Shakespeare.

De su infancia y adolescencia se sabe poco. En noviembre de 1582, William Shakespeare, de 18 años, contrajo matrimonio con Anne Hathaway, de 26. Con ella, tuvo tres hijos: Susanna y los mellizos Judith y Hamnet (quien murió a los once años por causas que se desconocen). Los bautizos de sus tres hijos fueron los últimos datos que se tuvieron de Shakespeare durante unos diez años, período que se conoce como “los años perdidos”.

Hacia 1590, se trasladó a Londres dejando a su familia en Stratford. Sus inicios fueron duros y según las fuentes que nos han llegado trabajó en los más variados oficios, si bien siempre relacionados con el teatro. Hacia 1592 empieza su andadura como actor en la compañía  “The Lord Chamberlain's Men” de la que más tarde pasa a ser copropietario; será accionista y socio fundador de “The Globe”, el primer teatro de actores para actores. Actúa en varias ocasiones en la Corte de Isabel I, adaptando muchas de sus glosas y epílogos a la situación política del momento. Tras la muerte de la reina Isabel I en 1603, “Los hombres de Chamberlain” consiguieron una patente real de Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia, pasando a denominarse “King's Men”.



Durante su estancia en Londres, entre 1590 y 1613, William Shakespeare desarrolló una carrera que cambiaría para siempre la literatura y el teatro en lengua inglesa. 

En 1593 publicó uno de sus primeros éxitos: su poema "Venus y Adonis". Su actividad en la poesía se fecha entre 1592 y 1597. Aquí se engloban entre otros  “La violación de Lucrecia”, “El Peregrino Apasionado” o “To the Queen”.

Los “Sonetos” son un maravilloso conjunto de 154 poemas bajo la forma estrófica del soneto inglés y empleando el pentámetro yámbico, en los que se tratan temas tales como el amor, la belleza, la política y la mortalidad. Mi favorito es el 116: 

“Let me not to the marriage of true minds

Admit impediments; love is not love

Which alters when it alteration finds,

Or bends with the remover to remove.

O no, it is an ever-fixed mark

That looks on tempests and is never shaken;

It is the star to every wand'ring bark,

Whose worth's unknown, although his height be taken.

Love's not Time's fool, though rosy lips and cheeks

Within his bending sickle's compass come;

Love alters not with his brief hours and weeks,

But bears it out even to the edge of doom.

If this be error and upon me proved,

I never writ, nor no man ever loved”


Sin embargo, es por su genio teatral, y especialmente por el impresionante retrato de la condición humana en sus grandes tragedias, por lo que es considerado el mejor dramaturgo de todos los tiempos. Shakespeare escribió comedias, tragedias y dramas históricos. 

Entre las primeras destacan "El mercader de Venecia", " Las Alegres Comadres de Windsord ", “Dos Caballeros de Verona” y "Mucho ruido y pocas nueces" (“¿No es extraordinario que unas tripas de carnero tengan la propiedad de hacer salir las almas de su envoltura corporal?” no puede haber una manera más emocionante para referirse a la música que esta frase de Benedicto). 

Las comedias de Shakespeare están salpicadas de ingeniosos juegos de palabras, metáforas e insultos. El tema del amor prevalece en todas ellas mas las tramas están llenas de giros, vueltas e identidades equivocadas: todo lo que las hace ser hermosas, innovadoras e inconfundibles. 

Antes del año 1600 se fecha una de sus comedias más famosas: “El sueño de una noche de verano”, en la que, heredando la tradición de las comedias de Plauto, mezcla elementos de la mitología clásica y el folclore con la magia, para presentarnos la casquivana y voluble  naturaleza humana gracias a la excusa de la intervención de hadas, duendes y espíritus del bosque. 


A partir de 1600 se publicaron las conocidas como “comedias oscuras” y las tragedias. A partir de aquí decidió abandonar el tinte irónico para abordar temas más profundos y adentrarse en la mente de los personajes. Nadie como él ha plasmado en palabras más hermosas los enormes conflictos que sustentan la naturaleza humana: amor, celos, odio, valor y cobardía, honor y traición, deber y poder, exaltación patriótica… 

Entre las tragedias tenemos: “Tito Andrónico” (1594), “Julio César” (1599), “Hamlet” (1601): “¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne! ¡He aquí un término devotamente apetecible! ¡Morir…, dormir! ¡Dormir!… ¡Tal vez soñar!.

Siguieron “Otelo” (1604), “El Rey Lear” (1605) o “Macbeth” (en el mismo año): “La vida no es más que una sombra en marcha; un mal actor que se pavonea y se agita una hora en el escenario y después no vuelve a saberse de él: es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada”.

Y también una tragedia es la obra con la que revolucionó el teatro isabelino: “Romeo y Julieta”, de la que tantas y tantas versiones se han hecho y de la que me quedo con la mejor despedida de la historia de la literatura: “Good night, good night, parting is such sweet sorrow that I shall say good night till it be morrow”.


El enorme dominio de los recovecos de la naturaleza humana que tenía Shakespeare se deja ver, de manera excelsa, en sus dramas históricos; un maravilloso recorrido por la historia de Inglaterra que el autor aprovechó para introducir con cierta ironía, a veces sátira, las circunstancias en las que estaba viviendo (las campañas irlandesas de Essex o el preámbulo del futuro Reino Unido representado en la unión de los líderes galeses, irlandeses, ingleses y escoceses ante la batalla en "Enrique V" ) y que por todo ello fueron unos de los más representados cuando su compañía era invitada a la Corte de la reina Isabel I. 

Son muchos, pero de todos ellos me quedo con dos de los monólogos más impresionantes de la literatura universal, y ante los que quien no se conmueva es que no tiene corazón ni corre sangre por sus venas:

RICARDO III: 

“Now is the winter of our discontent

Made glorious summer by this sun of York;

And all the clouds that lour'd upon our house

In the deep bosom of the ocean buried”


ENRIQUE V: 

“We few, we happy few, we band of brothers;

For he to-day that sheds his blood with me

Shall be my brother; be he ne'er so vile,

This day shall gentle his condition;

And gentlemen in England now a-bed

Shall think themselves accurs'd they were not here,

And hold their manhoods cheap whiles any speaks

That fought with us upon Saint Crispin's day”.

 

En sus últimas obras, a partir de 1608, cambia de registro y entra en el género de la tragicomedia, a menudo con un final feliz. Esta nueva etapa culminará con “La tempestad”, con cuyo estreno en 1611 puso fin a su carrera literaria. Dos años después se trasladó a su casa de Stratford, donde murió en 1616.

Shakespeare publicó en vida tan sólo dieciséis de las obras que se le atribuyen, pero en 1623, a título póstumo, dos actores de su compañía reunieron la mayor parte de sus obras en un solo volumen: “First Folio”, dividiéndolas en Comedias, Tragedias e Historias.


El legado de Shakespeare no tiene parangón: durante su carrera inventó más de 1700 palabras y expresiones, como aquella de “no es oro todo lo que reluce”. Desempeñó un papel crucial en la formación del inglés moderno y ayudó a convertirlo en el principal idioma del mundo.

Sus obras se han traducido a más de 100 idiomas y han sido objeto de estudio en escuelas y universidades de medio mundo. "Macbeth" es la obra teatral más representada en todo el mundo. Como señaló uno de sus coetáneos, Ben Jonson, “Shakespeare no es de una época, sino para todos los tiempos”

Su huella se encuentra en todas partes, desde Dickens y Goethe hasta Tchaikovski, Verdi y Brahms; desde "West Side Story" hasta la obra de Agatha Christie inspirada en Hamlet, “La ratonera”, que es la producción teatral que más tiempo lleva en cartel en el West End londinense.

En definitiva, una de las figuras más relevantes del Renacimiento inglés, de la edad de oro del teatro isabelino, que sigue y seguirá vivo cada día en nuestro lenguaje, nuestra cultura y nuestra sociedad (y que a mí, particularmente, me fascina). 

De hecho, cuando todo esto termine si Dios quiere, y podamos retomar nuestras vidas, una de mis primeras visitas habrá de ser a esa maravillosa construcción del Bankside en la que se han materializado desde las más elevadas hasta las más innombrables pasiones humanas. Nada mejor que retornar a aquellos lugares en los que hemos sido felices.


Y sin más, retomando las publicaciones que tenía muy abandonadas, me despido agradeciendo vuestra compañía y fidelidad, todas vuestras visitas y cariñosos comentarios, y con la intención de que no pase tanto tiempo sin publicar. Quiero dar la bienvenida a los nuevos seguidores, esperando que se sientan aquí como en casa.

Espero que tengáis un estupendo fin de semana, y no olvidéis que el próximo jueves es la mejor ocasión del año par regalar, que os regalen, y sobre todo disfrutar de los libros.

Un Abrazo y Sed Felices.


domingo, 30 de agosto de 2020

Este es el verano de nuestro descontento

Sí, como lo fue la primavera, lo será el otoño y mucho me temo lo será el invierno. Éste es el año de nuestro descontento, el año que nos han robado. El año que se resiste a terminar, que nos tortura día a día, hora a hora con su lento caminar, pero que sin embargo parece no existir porque deja un vacío enorme en nuestras vidas. 

Nos ha robado familiares, amigos, seres queridos; nos ha robado sonrisas, abrazos, besos, apretones de manos, cercanía, calor, suspiros, mariposas en el estómago... 

Nos ha robado esos pequeños placeres que componían nuestra vida y de los que tan poca cuenta nos dábamos: un viaje en tren, ese paseo al amanecer con su brazo alrededor de tu cintura, el café de media mañana con los compañeros, las rebajas con tu madre, las horas de cola en Medinaceli, la Semana Santa en Madrid, madrugar para conseguir esas entradas que llevabas meses esperando, las clases de historia, la visita al museo, las horas de felicidad entre los terciopelos rojos del teatro... incluso la charla insustancial con la peluquera mientras te ponías guapa. Éramos felices y probablemente ni lo sabíamos, porque todo lo que se tiene en abundancia nos llega a pasar desapercibido. 

Mucho hemos perdido en este tiempo, y no, no me vais a escuchar hablar de "salimos más fuertes", porque, no sé vosotros, pero yo estoy muy cansada de ser fuerte. No, ni siquiera pienso que salgamos mejores personas, porque hay mucho dolor, mucho vacío, mucha incertidumbre, y todo eso nos va a pasar factura, más pronto que tarde. 

Pero lo que me parecería imperdonable es no aprender de la experiencia. No reconocer que en los momentos duros hay dos tipos de personas: las que siguen ahí, contigo, sosteniendo tu mano pase lo que pase, y las que desaparecen sin decir adiós. No agradecer a todos aquellos que cada día, pese a los cientos de kilómetros que a veces nos separaban, tenían un "buenos días" y una sonrisa para ti. A los que aguantaron tu llanto, tu miedo, tu dolor; a los que te abrazaron con una palabra, con una canción. A los que establecieron un divertido ritual para que supieras que a determinada hora teníais un punto de encuentro, que de alguna manera la civilización seguía en pie y siempre podías volver a casa. De modo que si me estáis leyendo: Gracias, por todo y de corazón. 

Siempre digo que la vida es una tómbola con los números trucados. Y es que, pensadlo bien, aunque breve como un destello, hay un momento en que este invierno de nuestro descontento se vuelve verano con el sol de York y todas las nubes que cubrían nuestra casa quedan por fin sepultadas en el hondo seno del océano. Y entonces cubrimos nuestra frente con guirnaldas victoriosas y danzamos porque no queremos volver a tocar el suelo con los pies, porque el ansia de alcanzar el cielo nos redime de nuestro miedo a caer; porque sabemos que ese vértigo dará sentido a nuestras vidas y nos permitirá saludar de nuevo al invierno con una sonrisa. 

El otro día un amigo me preguntaba si creía que la vida nos debe algo. Sinceramente, debería ponerse en pie y dedicarnos una cerrada y sonora ovación, porque aquí seguimos, haciéndola frente. No tengo ni idea de lo que vendrá, y francamente, he dejado de intentar racionalizar nada. Solo quiero sacar lo bueno de las personas y las cosas y atesorar cada momento hermoso, porque así como estamos hechos de cicatrices, también estamos hechos de recuerdos, y recordar supone nada más y nada menos que "volver a pasar por el corazón". Ya hemos visto que la vida puede cambiar con un parpadeo, de modo que no dejéis nada por decir, porque las palabras tienen un maravilloso poder, tanto, que pueden sanar la herida más profunda.

Supongo que a estas alturas ya os habréis imaginado que uno de los soliloquios que más me fascinan de toda la historia de la literatura es este de Ricardo III, de modo que os lo voy a colar de rondón ☺ 


Muchas gracias por estar ahí, tanto aquellos que me habéis acompañado durante años, como los que habéis tenido la bondad de asomaros recientemente. Muchas gracias por permitirme compartir estos pensamientos con vosotros, por dedicarme un poquito de vuestro tiempo y tener la amabilidad de dejarme algún comentario.

Un Fuerte Abrazo y Sed Felices.
  

miércoles, 22 de julio de 2020

"Quinta da Regaleira". Sintra

Una de las localidades más bellas de Portugal, situada a menos de una hora en tren de Lisboa, es la villa de Sintra, no en vano declarada  Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el 19 de diciembre de 1995. 

Situada en la Sierra de Sintra, la villa nos sorprende con un microclima muy especial, una vegetación exuberante, playas y acantilados, que ya desde el siglo XIV atrajeron a monarquía y nobleza quienes construyeron palacios y suntuosas residencias, instalándose aquí desde conventos y monasterios hasta órdenes militares. Sin embargo es en el siglo XIX cuando alcanza su máximo apogeo, convirtiéndose en lugar de residencia de la monarquía portuguesa, y atrayendo como un imán a numerosos artistas europeos como el sin par Lord Byron quien la definiría como "el Glorioso Edén".

Tras un breve paseo por las estrechas y adoquinadas calles de su casco histórico (al que dedicaremos otro post), resulta visita indispensable  uno de los lugares más mágicos y especiales de la villa, máximo exponente de esa explosión romántica que sacudió Sintra en el diecinueve: La Quinta da Regaleira.

Sueño y obra del aristócrata Antonio Augusto Carvalho Monteiro, quien, dueño de tal fortuna que le valió el sobrenombre de “Montero de los millones”, encargó tan particular proyecto al genial arquitecto y escenógrafo italiano Luigi Manini, incorporando además  la  maestría de los escultores, canteros y talladores que habían trabajado con él en el Palace Hotel de Buçaco.

La Quinta debe su nombre al lugar en el que se ubica, los terrenos de la Vizcondesa da Regaleira, siendo construida ya en el periodo final de la monarquía, entre 1904 y 1910. Carvalho Monteiro era un hombre de gran cultura, espíritu científico, inclinaciones místicas y esotéricas, coleccionista, filántropo, bibliófilo... es decir, el epítome del caballero decimonónico. Por ello, quiso vivir rodeado de todo aquello que le apasionaba, y dejarlo además escrito en piedra, oculto a plena luz, para ser descubierto por aquellos que fueran dignos de ello. 

Toda la Quinta está planteada como el escenario de un viaje iniciático, una suerte de peregrinación por un jardín simbólico plagado de referencias a la mitología, al Olimpo, a Dante y Virgilio, a Camões, a la misión templaria de la Orden de Cristo, a grandes místicos y taumaturgos, los enigmas del Arte Real y a la Magna Obra Alquímica.

La entrada para visitantes se encuentra en el la parte superior de la finca, de modo que desde la Plaza de Sintra tendremos que caminar unos ochocientos metros de agradable cuesta arriba bordeando los jardines, hasta que, a medio camino, las elegantes y manuelinas agujas del Palacio empiecen a aparecer en el horizonte.


En esta zona nos encontramos las que fueran dependencias de los empleados de la finca, las caballerizas y el "couch house" (el equivalente al garaje en el que se guardaban los coches de caballos), y una pequeña central eléctrica que abastecía de energía a toda la propiedad.


Si bien arquitectónicamente denotan más sobriedad que los edificios principales, ya podemos ver aquí algunos de los elementos más característicos del estilo manuelino: cuerdas, nudos, perlas, escudos, y sobre todo elementos vegetales, decoran profusamente puertas, balcones, columnas y fachadas.



Estamos en la parte alta de la finca y por ello el impresionante bosque aparece aquí más desordenado, en una exhuberante combinación de especies (limoneros, robles, castaños, cedros, cipreses, pinos de Norfolk...) reflejo del interés de Monteiro por el "primitivismo". Y entre ellos, empezamos a encontrar ya las primeras referencias mitológicas en algunas de sus bellísimas fuentes (no serán éstos los primeros tritones a los que tengamos ocasión de saludar ☺ )



Paseando por el jardín llegamos al imponente "Portal de los Guardianes". 


Compuesto por una estructura semicircular rematada por dos torres laterales y con un minarete central, desde aquí  los "guardianes" (dos tritones) protegen la entrada (o la salida, dependiendo de cómo se iniciase el recorrido) de uno de los puntos más emblemáticos de la Quinta (y muy probablemente el que atrae al mayor número de visitantes): el "Pozo Iniciático". Es decir, con eterno celo custodian los "guardianes", ajenos al devenir del tiempo, la puerta que separa el mundo exterior del inframundo, vedada para aquellos que no lograsen superar el  misterioso y legendario ritual de iniciación.



Frente al "Portal de los Guardianes" se alzan otras dos estructuras cargadas de simbolismo: la "Torre de los Mundos Celestes" y la "Torre del Zigurat" bajo las cuales se encuentra una enorme cisterna de agua que abastece las fuentes y estanques, o el gran "Lago de la catarata".

Inspirada en las construcciones místicas de sumerios y asirios, la "Torre del Zigurat" ( piramidal y escalonada, de base cuadrada y con terraza) tiene por objeto la ascensión hasta el templete que la culmina, para estar, así, más cerca de los dioses.


A no mucha distancia nos encontramos con otro de los elementos más llamativos del jardín, la "Torre da Regaleira". Construida para que quien subiese a ella tuviera la sensación de encontrarse en el eje del mundo, nos ofrece unas vistas maravillosas de la Quinta e incluso de Sintra. Construida sobre la "Gruta de Leda" como símbolo de naturaleza alquímica, pretende simbolizar la unión en este caso del cielo y la tierra.




Bueno, pues llegamos por fin al elemento más llamativo y misterioso de la Quinta, el célebre y celebrado "Pozo Iniciático". Escondida en un conjunto megalítico formado por enormes rocas cubiertas de musgo, se encuentra la entrada (aunque, a riesgo de romper algún corazón, debo decir que muy escondida ya no está pues una larga cola de visitantes nos anticipa que allí la vamos a encontrar) a una torre invertida de 27 metros de profundidad que pretende llevarnos al mismo centro de la tierra. Inspirado en la Divina Comedia de Dante, el pozo consta de nueve pisos (nueve niveles) que representarían los nueve círculos del Infierno o los nueve cielos del Paraiso, según el recorrido iniciático elegido.



Las escaleras, muy estrechas y en espiral, giran en el sentido de las agujas del reloj, agrupadas de quince en quince escalones, hasta completar 139 (el lugar está repleto de referencias alquímicas, masónicas y esotéricas). De este modo, en semipenumbra, acariciando unas paredes de piedra húmedas y cubiertas de musgo, el hombre realiza un simbólico descenso a los infiernos para desde aquí renacer a una nueva vida espiritual.


En el fondo del Pozo nos encontramos embutida en mármol con una rosa de los vientos sobre una cruz templaria, fusionando así el escudo herádico de los Carvalho Monteiro con la Orden del Temple (algunos dicen que los nueve pisos del Pozo simbolizan a los nueve caballeros fundadores de la Orden).


Desde aquí, un sin fin de grutas nos conducirán por el verdadero infierno (todo el recorrido subterráneo de la Quinta conduce al Pozo Iniciático), hasta que, a medida que vayamos alcanzando la perfección espiritual, podamos renacer a una nueva luz exterior (en mi caso en la "Gruta del Este" ☺)


Continuamos nuestro camino por los hermosos jardines para dirigirnos hacia el "Palacio da Regaleira". Estamos en la parte baja de la finca y por ello los jardines empiezan a presentar un mayor orden y un aspecto menos salvaje, aunque nos continúan sorprendiendo las innumerables especies vegetales que aquí se concentran.



Pero antes de llegar al Palacio, debemos detenernos en una pequeña joya dentro de todo este sin par mundo de las maravillas, la "Capilla de la Santísima Trinidad", verdadero tesoro del estilo neomanuelino. Construida en piedra blanca, en su fachada están representados, a ambos lados, Santa Teresa de Avila y San Antonio, y en el centro, el Misterio de la Anunciación.



En su interior nos volvemos a encontrar con referencias a la Orden del Temple (veremos la cruz templaria en el suelo de la capilla) o una esfera armilar sobre la que descansa la Cruz de la Orden de Cristo. La cabecera se encuentra decorada con un mosaico que representa la coronación de la Virgen, quien aparece vestida con los tres colores alquímicos:  blanco, rojo y azul, además de una faja dorada que simboliza el oro alquímico y la suma de todas las virtudes.


Y finalmente nos disponemos ya a visitar el Palacio. Su imponente fachada es un claro exponente del estilo manuelino: agujas, pináculos y fantásticas gárgolas; cuerdas, nudos, esferas... representantes de la epopeya náutica portuguesa, elementos del mundo vegetal, y entre los elementos simbólicos un pelícano que se infiere una herida para alimentar a sus crías con su propia sangre, símbolo que representa a Cristo y fuese muy utilizado por la masonería. Toda la decoración estuvo a cargo del escultor José da Fonseca.



Al acceder a la planta baja, nos adentramos en la "Sala de Caza", hermoso comedor presidido por una impresionante chimenea, de un blanco impoluto, decorada con escenas alegóricas a la caza, y rematada por la figura de un cazador con sus perros. Tanto los mosaicos venecianos del suelo, como la decoración del techo hacen referencia al "ciclo de la vida".


A continuación nos encontramos en el "Salón del Renacimiento", antigua sala de estar, cuya decoración está inspirada en el Renacimiento italiano.



Pasamos a la "Sala de los Reyes", antigua sala de billar, en la que, en un maravilloso techo artesonado, aparecen representados los monarcas portugueses: 20 reyes y 4 reinas, así como los escudos de Oporto, Braga, Coimbra y Lisboa. Sobre la chimenea se encontraba el escudo de armas de Monteiro, habiendo sido remplazado por el escudo de la ciudad de Sintra.



En la primera planta están las habitaciones privadas de la familia, la zona de estudio y de juegos infantiles. En la segunda, la "Sala Octogonal" que da acceso a la terraza de la misma forma (nuevamente vemos una referencia a la simbología templaria), así como los dormitorios privados y la biblioteca. Finalmente en la tercera planta veremos la torre neo-medieval en la esquina norte del Palacio, en cuyo interior se encontraba el estudio privado del propietario conectado a través de una pequeña escalera con su laboratorio alquímico y las terrazas.


Y así concluimos nuestra visita, alejándonos del misterioso Palacio por el "Paseo de los Dioses", alameda compuesta por la alineación de estatuas de divinidades clásicas como Fortuna, Orfeo, Venus, Flora, Vulcano o Hermes. Sin duda nadie mejor para decirnos "hasta pronto".



Bueno, pues esto es todo cuanto quería compartir hoy con vosotros. Si habéis llegado hasta aquí, muchísimas gracias; espero que os haya podido resultar entretenido e interesante y os animéis a hacer una visita. Yo, que queréis que os diga, me lo pasé como una enana ☺

Y sin más me despido como siempre dando la bienvenida a los nuevos seguidores y agradeciendo de corazón todas vuestras visitas y cariñosos comentarios.

Un Abrazo y Sed Felices.