"Art is the only serious thing in the world. And the artist is the only person who is never serious" Oscar Wilde.



"Haz lo necesario, después todo lo posible, y así conseguirás hasta lo imposible" San Francisco de Asís


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domingo, 26 de noviembre de 2023

EL FANTASMA DE LA ÓPERA REGRESA A ESPAÑA

Veinte años llevábamos pidiendo su regreso, y, finalmente, El Fantasma de la Ópera volvió a Madrid. El mejor musical de todos los tiempos, clásico entre los clásicos, se estrenaba en octubre en el Teatro Albéniz de la capital, y como podréis comprender, quien esto escribe no podía faltar a la cita con su "Ángel de la Música". 


Lo primero que hemos de tener en cuenta es que estamos ante una producción nueva, ideada para adaptarse a escenarios más pequeños y con ello evitar las limitaciones geográficas, es decir, poder "salir de gira". El proyecto comenzó en Italia, donde este verano tuvo lugar la primera representación de este nuevo Fantasma, con Ramin Karimloo a la cabeza (sólo con él ya podían cantar la guía de teléfonos que el éxito estaba asegurado). Con Federico Bellone como director y responsable del diseño escenográfico, y Antonio Banderas como productor y reclamo publicitario, esta nueva producción aterrizó en el Broadway madrileño.

Ser amante del Fantasma es como, por ejemplo, ser un friki de Star Wars: no importa en qué momento de tu vida escuchaste los primeros compases de esos violines, sabes que sucumbiste a ellos y no hay escapatoria posible. Vas a venerar al hombre tras la máscara, le vas a seguir por escenarios de medio mundo, vas a comprar los discos en todos los idiomas del orbe, vas a repetir una y otra vez comparando casting; lo tuyo es aquello de "anywhere you go let me go too"... en este caso en mi ciudad, y en la que para mí era la decimoséptima función en directo, aunque la primera de este nuevo montaje.

Lo primero que hay que decir es que el teatro ha sido remodelado y reabierto después de cierres y problemas económicos, conjugando con bastante armonía lo clásico y lo funcional. Las butacas son las que podemos encontrar en cualquier auditorio de periferia y el escenario es de dimensiones muy reducidas; sin embargo, cuenta con foso para la orquesta, lo que permite disfrutar de la maravillosa partitura de Sir Andrew Lloyd Webber en rigurosísimo directo (en mi caso estaba en la fila 3, así que la experiencia no pudo ser más vívida). En cuanto al público, jueves, encendido de luces de Navidad y colapso de calles adyacentes mediante, no cabía un alfiler (magnífica noticia para la continuidad de la obra).

Según su director, Federico Bellone, estamos ante un Fantasma "adaptado a los tiempos". Realmente no sé muy bien qué significa esta máxima, ya que partimos de una historia (la de Gaston Leroux) que lleva cautivando al público generación tras generación desde hace un siglo, precisamente por contar con los elementos más atemporales de cuantos en el mundo han sido: amor, odio, pasión, muerte, celos... Si además la aderezamos con la partitura más absolutamente perfecta que haya salido del corazón de ese genio llamado Webber y con una escenografía de un maravilloso goticismo decimonónico, cualquier cambio se presume innecesario. Aún así, acudí con la mente abierta, dispuesta a dejarme sorprender.




La obra arranca con la subasta y todos los personajes dando la espalda al público, lo que ya no resulta muy delicado. Se elimina el juego de pistolas, y la cosa digamos que no va muy fluida. Llega el momento en que "we may frighten away the ghost of so many years ago with a little illumination"  y no, esta vez a diferencia de las 16 previas, el escalofrío por la espalda no aparece. 

Y nos volvemos a encontrar con los actores dándonos la espalda, hasta que entra en juego uno de los grandes hits del montaje, el escenario giratorio, que se pasa la tarde dando vueltas, en ocasiones acertadamente y en otras molestando bastante, todo sea dicho. Hasta que suena "Think of me", la cosa está floja, floja, floja. Muy pocas bailarinas, el elefante y la lujosa escenografía de Hannibal brillan por su ausencia, al igual que la bis cómica de Piangi (pese a los esfuerzos de su intérprete: Francisco Ortiz). Ahora bien, además de Carlotta, magníficamente interpretada por Marta Pineda, con una poderosa voz y ese histrionismo tan característico del personaje, estamos ya en esta escena ante dos de los grandes de la producción (mis dos personajes más queridos después del Fantasma), los flamantes y no muy convencidos nuevos administradores de la "Opera Populaire": Monsieur Firmin y Monsieur André, interpretados respectivamente por Omar Galicchio y Enrique R. Del Portal.

Respecto a Monsieur Firmin, eché bastante en falta a mi querido David Venancio Muro (fueron 14 veces de máximo disfrute en el Lope) pero debo decir que Omar Galicchio, actor argentino al que desconocía, lleva a cabo una excelente y divertida interpretación, sacando a la luz ese lado inocente y bonachón del personaje que tanto me gusta. Y qué decir de Enrique del Portal, que fue mi Monsieur André en todas y cada una de las representaciones del Lope (sólo él y Silvia Luchetti repiten veinte años después, y él además en el mismo papel) y que para mí ya es casi indistinguible de su personaje, tan perfecta es su interpretación. En "Notas" y "Primma Donna", pese a compartir escenario con cinco personajes más, llenan la escena por si solos y se convierten en el centro de atención; Enrique dando paso al ballet, como hace veinte años, o ambos en esa deliciosa sorpresa que nos tienen reservada durante el "Carnaval", consiguen que los puristas no nos enfademos mucho por los paupérrimos y desafortunados cambios de vestuario, la ausencia de bailarinas o los maniquís con los que las intentan suplir.

Fotografía tomada del libreto original


Como decía, una vez que empiezan los primeros compases de "Piensa en mí" la cosa empieza a tomar otro color, gracias, fundamentalmente, a la labor de los actores. Además de los ya citados, entran en juego "Meg Giry", interpretada por una jovencísima actriz, Laura Martín, muy vivaracha y de preciosa sonrisa, que defiende su papel a la perfección, y su madre "Madame Giry", conocedora de los secretos del Fantasma, guardiana de las esencias del teatro y que oh sorpresa, en esta producción no tiene acento francés! (siempre me he preguntado por qué era la única en tenerlo si todos estaban en Francia). A "Madame Giry" le da vida la actriz argentina Silvia Luchetti, a quien en la producción del Lope de Vega tuve la suerte de ver en una ocasión interpretando a Christine, además de haberla  disfrutado como María en "Sonrisas y Lágrimas" y como una pícara Plumette en "La Bella y la Bestia". Actriz muy versátil, con muy buena voz, ha sabido impregnar de carácter a un personaje que parece secundario pero que no es nada fácil.

A partir de aquí entran en escena los pesos pesados de la obra. La primera, como no, Christine Daaé, la joven bailarina aspirante a soprano, que recibe clases de un misterioso maestro que ella cree un "Ángel de la Música" enviado por su padre muerto. En la función que yo disfruté no la interpretaba la titular, sino la joven actriz madrileña Laura Enrech, dotada de una preciosa voz (las canciones de Christine son de una dificultad extrema) y mucha entrega, pero sin embargo de escasa presencia escénica que no se veía en nada ayudada por el horrorosísimo vestuario, pobre de solemnidad y más propio de una función de aficionados que de una producción cuyas entradas cuestan 100€. Al menos, eso sí, no han sucumbido a lo políticamente correcto como en la producción londinense y no han elegido una Christine, que era hija de un violinista sueco, de raza negra. Impresionante su "Whising You Were Somehow Here Again".

Su pretendiente, Raoul, Vizconde de Chagny, está interpretado por otro argentino, Guido Balzaretti, al que ya  tuve la suerte de disfrutar como Marius en aquel montaje madrileño de "Los Miserables" de infausto recuerdo. Sin ser poseedor de un chorro de voz, nos ofrece una interpretación sentida, dulce cuando toca, enérgica cuando corresponde, y tiene bastante buena química con Christine; ahora bien, en los enfrentamientos con el Fantasma (el cementerio o "The Final Lair") no hay nada que hacer: nuestro "amigo fiel y Ángel" le borra del mapa.

Y llegamos al Fantasma, interpretado por otro argentino, el grandísimo Gerónimo Rauch. Debo decir que me aseguré bien de que fuese él quién vestía la máscara, porque desde que le vi, recién llegado él a España, protagonizando "Jesucristo Superstar", supe que estaba llamado a hacer grandes cosas. Dotado de una voz prodigiosa que ha trabajado con tesón, ya interpretó al Fantasma y a Jan Val Jean en el mismísimo West End londinense con gran éxito de crítica y público. ¿Qué decir de su interpretación? Pues simplemente que Gero se deja la piel en cada función, tanto que cuando sale a saludar viene absolutamente agotado. Toda la fuerza, la pasión, todo el dolor de ese alma atormentada, quedan patentes en cada nota que sale de su prodigiosa garganta, en cada movimiento de manos, en cada lágrima. En mi parte favorita "You will curse the day you did not do all that the Phantom asked of you!" solía decir hace veinte años que Luis Amando hacía temblar los cimientos del Lope cuando la cantaba; los del Albéniz igual son más modernos, pero también se estremecen, seguro, ante la voz de Gero. 

                             Fotografía tomada del libreto original                      

Y si hemos dicho que la cosa empieza a ver la luz después del "Think of me" gracias a la maravillosa partitura (me dijo una vez Juan Carlos Barona, quien interpretase al Fantasma en el Lope, que era tan magnífica que la cantase quien la cantase siempre gustaba) y a la labor de los actores, justo es destacar los muchos puntos débiles que tiene el montaje en sí.  El primero y más flagrante: la malsana obsesión que tienen los responsables de adaptar texto y letras (a quienes Dios confunda) de modificar cada traducción de una versión a otra. Si la del Lope era excelente, la de la película de 2004 era bastante horrorosa (al día siguiente de verla en español me fui a verla en original y parecía una película completamente distinta) y esta es infinitamente peor (a qué pérfida mente se le ocurre sustituir "has agotado mi paciencia, decídete!" por "me estoy hartando, elige ya!"). Por favor, señores letristas, nos las sabemos como el Padre Nuestro, déjenlas en inglés, que están dotadas de una lírica y una musicalidad insuperables.

El segundo: el vestuario. Ya lo he citado un par de veces, pero parece que lo de "adaptarlo a los tiempos" era rebajar calidad, gusto y elegancia, de los que se carece hoy en general, ciertamente. Los pololos de las bailarinas, para quemar; la "Muerte Roja" ni muerte ni roja, los maniquíes del Carnaval de cualquier saldo veneciano para turistas. Se echa de menos la bata persa del Fantasma, la gomita de la máscara parecía la de tu sobrino para la fiesta de Halloween... pero lo verdaderamente impresentable, lo que nunca te perdonaré, Chiara Donato, es lo que has hecho con "Point of no Return". Esa escena, todo esplendor goyesco y donjuanesco, con esos volantes y esos madroños que rebosan sensualidad por los poros, sustituidos por un vestidillo de saldo con una flor a punto de caerse del pelo de Christine a cada movimiento. Y qué decir de esa capa de seda negra que cubre al Fantasma como un Don Juan embozado, bajo la que se adivinan pecados inconfesables y apetecibles, sustituida por un sayón castellano manchego de color mostaza y un sombrero más descolorido que el del payaso de Micolor... Por el amor de Dios, qué necesidad había de eso!!!!!

El tercero: la escenografía. Los emblemáticos decorados se pierden y se sustituyen por algo que recuerda al cementerio de los libros olvidados de Zafon, unas vistas parisinas de postal turística y un mausoleo sin pena ni gloria. Ni rastro de la tumba del violinista Daaé, ni del ángel en el que se esconde el Fantasma, ni de las escaleras por las que desciende la Muerte Roja, ni de los candelabros en la mítica escena del lago. La escena del espejo no emociona, porque se ve ladeada, y pese a los muchos giros de escenario con los que ha intentado paliar lo escaso de sus dimensiones, el montaje no deja de parecer de función escolar, no acercándose ni de lejos a la grandiosidad a la que estamos acostumbrados. El órgano merece una mención especial, porque parece el trabajo que haría tu sobrino de 12 años para la clase de manualidades (una tomadura de pelo en una obra con entradas a 100€) y las sábanas de la escena final (cambiada del montaje original para mucho peor) necesitan pasar 24 horas en Oxi Action White Plus. 

Con algunos efectos especiales, y la ausencia de muchos otros, el montaje está bastante más cerca de la película de 2004 que del original londinense, inmutable desde 1986.

En definitiva, si eres un Phantom addicted, vas a ir a verla sí o sí, la vas a disfrutar porque sabes que no puedes escapar de la "Música en la noche", pero muy probablemente no vas a repetir. 

Y esto es todo lo que hoy quería compartir con vosotros. Muchas gracias si habéis sido capaces de llegar hasta aquí, así como por las visitas y comentarios.

Un Abrazo y Sed Felices.

martes, 31 de octubre de 2023

"THE BOOK OF MORMON", EL MUSICAL

Llevaba una temporada bastante desangelado el Broadway madrileño, hasta que por obra y gracia de SOM Produce, Stage Entertainment y Antonio Banderas, nos encontramos ante un otoño caliente, repleto de oferta teatral y lo que es mas importante, de oferta de calidad. No es fácil volver a recuperar las ganas, el entusiasmo y el lleno de público después de la pandemia y de las importantes pérdidas económicas que conllevó, pero con un trabajo constante y arriesgado, con apuestas de calidad, Madrid vuelve a ser  capital mundial de referencia del teatro musical.

En un Teatro Calderón que ha quedado espectacular tras la reforma, nos espera el musical más gamberro, irreverente e imprescindible de cuantos tenemos en cartelera: "THE BOOK OF MORMON". "La risa llama a tu puerta". ¿Te atreves a abrirles la puerta a estos chicos? Te aseguro que lo vas a disfrutar!!


"The Book of Mormon" es el fenómeno musical de la década, al que avalan nada menos que 9 premios Tony, 4 premios Olivier (incluido mejor musical) y más de nueve millones de espectadores. Con su estreno en Madrid, se convierte en el único musical contemporáneo que se representa simultáneamente en las tres principales capitales del mundo en lo que a musicales se refiere (hay que tener en cuenta que "El Fantasma" echó el telón en Broadway en primavera, desgraciadamente). 

Si se juntan Trey Parker y Matt Stone, creadores de South Park, y Robert López, compositor de éxitos como "Frozen" o esa maravilla llamada "Coco", tiene que salir algo absolutamente "espectacular, espectacular" que decían en Moulin Rouge. Estamos ante un musical netamente estadounidense, joven, gamberro, rebosante de vida y energía, con una inmensa frescura, que nos hace reír de principio a fin a costa de no dejar de reírse de sí mismo. 



Lo primero que me llamó la atención muy favorablemente fue que el teatro estaba lleno a rebosar. Y allí, entre los terciopelos rojos, un grupo de jóvenes "misioneros" de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, con la sonrisa de oreja a oreja, nos da la bienvenida y nos dice que tiene algo para nosotros: un libro que nos va a cambiar la vida. Desde ese primer "¿Qué tal"? (el famosísimo "Hello" con el que se atrevió hasta Neil Patrick Harris) esa sonrisa aparece en tu rostro y no la abandonas hasta que te levantas de la butaca ( y yo diría que ni siquiera en ese momento 😁). No quiero hacer mucho spoiler, pero este grupo de misioneros está a punto de ser  distribuido en parejas (os suena, no?) y de recibir su destino de evangelización. Y así, vamos a acompañar a la pareja protagonista en un hilarante, enternecedor, trepidante y absolutamente disparatado viaje, nada más y nada menos que a Uganda. 

Con un sin fin de guiños a otros musicales ("El Rey León", "Frozen", "Aladdin") y a toda una iconografía de culto del siglo pasado (desde "Star Wars" a dos desternillantes hobbits), a través de  vibrantes coreografías que se suceden sin descanso, y unas canciones repletas de dobles sentidos, juegos de palabras, ironía y un humor muy inteligente ( no olvidemos que son los creadores de South Park...), la obra nos pone delante las diferencias entre el primer y el segundo mundo, entre quienes afrontan todos los días problemas reales y los que vienen con soluciones cuando menos "carentes de puto sentido", y sobre todo nos enseña que, pase lo que pase, juntos somos más fuertes, que soñar, imaginar y tener fe no es estar loco... o quizá sí es una maravillosa locura que nos otorga el poder de cambiar las cosas. Que a la vida, como a este musical, hay que enfrentarse totalmente virgen, sin prejuicios, porque siempre hay una lección que aprender.

Y todo ello, como digo, con un lenguaje absolutamente irreverente (la función no es apta para público infantil) pero que sin embargo, por puro inteligente, no resulta ofensivo ni soez, como podía ocurrir en "Priscilla" o incluso en la adaptación de infausto recuerdo de "Los Miserables" de 2010. Sin dejar títere con cabeza (religión, homosexualidad, corrupción...) nos hace pensar sin dejar de reír. Y eso, amigos, hay que ser muy bueno para saber hacerlo.

El elenco es jovencísimo, pero absolutamente espectacular. Los dos protagonistas no pueden ser más dispares pero más complementarios; de un lado Elder Price, el primero de su promoción, serio pero de sonrisa encantadora, con su uniforme impoluto, bien peinado, el yerno que toda madre desearía tener. De otro, Elder Cunningham, el "rarito" de la clase, falto de autoestima, sin amigos (aunque desea encontrarlos desesperadamente), con gafas, pantalones más cortos de lo debido... y una desbordante imaginación. Y por eso de que los polos opuestos se atraen, y porque la amistad de verdad todo lo puede, estos dos jovenzuelos nos van a demostrar, a lo largo de mil y una peripecias, que todo sale mejor si lo hacemos "De dos en dos", que las estrellas brillan más si "Estoy aquí contigo" y que por mal que nos puedan salir las cosas, "Lo que importa es el mañana".

Como decía, el elenco destaca por una enorme profesionalidad pese a su insultante juventud. En la función que yo disfruté, el papel de Elder Price estaba interpretado por Alex Chávarri (suplente del titular Jan Buxaderas), excelente cantante y bailarín (ha intervenido en musicales como La Bella y La Bestia, Cabaret, El Jovencito Frankenstein...) pero sobre todo, para mi gusto, excelente actor. Si bien todos los personajes del musical experimentan una transformación en su vida, es quizá en él en quién esta se hace más patente, y eso lo trasmite al público (por debajo o al lado de las risas) con asombrosa y natural claridad. Además el chico tiene una de las sonrisas más limpias que he visto en un escenario 😊

En cuanto a Elder Cunningham, este sí estaba interpretado por el actor titular, el descubrimiento de la temporada, Alejandro Mesa. Con un aire entre Rick Moranis y Steve Martin en "Little Shop of Horrors", con ese aspecto de inocente que quiere ser malote y esa ternura que te invitan a darle un achuchón y colocarle el tupé eternamente despeinado, este muchacho es un absoluto animal de la escena. Con una naturalidad pasmosa es capaz de hacer increíblemente sencillo lo más difícil; actúa, canta... y cómo baila, señores, cómo baila!! 

Fotografía tomada del libreto original

Además de la pareja protagonista hay dos personajes a los que quiero dedicar una mención especial: por un lado Nil Carbonell, por su extraordinaria interpretación de Elder McKinley, responsable de la misión mormona en Uganda, que en continua (o no tanto) lucha por mantener a raya sus pensamientos homosexuales, contrarios a los mandatos de la iglesia, nos proporciona uno de mis números favoritos: "Apágalo" (Turn It Off), con un maravilloso guiño a los musicales de los cincuenta, con claqué, lentejuelas y muuucha pluma 😉

Fotografía tomada del libreto original

Y por otro lado a Alvaro Siankope, por su gran interpretación del médico de la aldea, que no es capaz de curarse de un problema muy particular (y hasta ahí puedo leer); me dio la sensación de que lo disfrutan tanto, se lo pasan tan bien, que hacen extraordinariamente fácil lo difícil. Junto a él, por la parte ugandesa, el General "Puto Culo Desnudo" (Butt Fucking Naked) interpretado por Leo Parlay no deja a nadie indiferente (de hecho se llevó una ovación muy merecida), Jimmy Roca como Mafala, y Aisha Fay, una mujer con un cuerpo pequeño y delicado en el que se encierra un prodigioso chorro de voz y con unas dotes cómicas espectaculares, dando vida a esa "Nabulungi" (cuyo nombre es incapaz Arnold de recordar, provocando carcajada tras carcajada en el público) que sueña con llegar a ese paraíso llamado "Sal Tlay Ka Siti". 

En definitiva, no recuerdo qué director dijo que si el espectador abandonaba el teatro más feliz de lo que era al entrar, ellos ya habrían cumplido su objetivo; pues bien, en este caso podéis estar seguros de que lo han conseguido con creces. "The Book of Mormon" es la más irreverente inyección de alegría en vena que he disfrutado en muchísimo tiempo, muy de agradecer en los tiempos que corren, y que os recomiendo sin el menor titubeo. 


Y sin más, esto es lo que quería compartir hoy con vosotros. Muchas gracias por las visitas y por dedicar un poquito de vuestro tiempo a dejar algún comentario, que como siempre digo, son el motor de este blog. Feliz Halloween y Dia de Todos los Santos.

Un Abrazo y Sed Felices!

sábado, 19 de marzo de 2022

"West Side Story" (2021)

Existen en esta vida cosas del todo innecesarias, y una de ellas es, sin ninguna duda, la versión de "West Side Story" que ha perpetrado Steven Spielberg.

Extraordinario musical con libreto de Arthur Laurents, mágica partitura de Leonard Bernstein y letras del MAESTRO Stephen Sondheim, traslada al Upper West Side neoyorquino de los años 50 el "Romeo y Julieta" de William Shakespeare, cambiando Montescos y Capuletos por bandas juveniles de portorriqueños (los Sarks) y americanos (los Jets).

La producción original de Broadway debutó en 1957 con dirección y coreografía de Jerome Robbins, y fue nominada a seis premios Tony. Viendo el éxito cosechado fue, cómo no, adaptada al cine en 1961. Y aquí sí estamos ante una obra de arte dirigida por Robert Wise y el propio Jerome Robbins, con un reparto espectacular: Richard Beymer, Natalie Wood, Rita Moreno, George Chakiris y Russ Tamblyn. Tan perfecto fue el resultado que consiguió nada más y nada menos que diez estatuillas doradas en la 34 edición de los premios Óscar: mejor película,  mejor actriz de reparto, mejor música cinematográfica original, mejor diseño de producción, mejor actor de reparto (qué guapísimo George Chakiris), mejor dirección, mejor montaje, mejor diseño de vestuario, mejor fotografía, mejor sonido.

Mi primer encuentro con la película se lo debo a mi madre, que me llevó al cine estando yo en primero o segundo de BUP, porque ella era ya fan desde su juventud. Me quedé tan fascinada que me compré el vinilo con la banda sonora y lo desgasté durante meses, además de tener fritos a los vecinos, testigos involuntarios de mis coreografías en la terraza. 

Pocos actores han conseguido la destreza como bailarín de Russ Tamblyn, pocas actrices más bellas y dulces que Natalie Wood, pocas fuerzas de la naturaleza comparables a Rita Moreno, y pocos actores con más "charm" que ese George Chakiris en rojo y negro.

En el verano de 2007 llegó a Madrid de la mano de una compañía estadounidense, con montaje al aire libre en uno de esos espacios que el Ayuntamiento habilita en la Casa de Campo. Todo el montaje fue en inglés, lo que, como dice siempre mi profe Federico, se agradece sobre manera, pues los musicales "tienen que ser en inglés". Recuerdo que lo disfruté bajo las estrellas, y que esa maravillosa música consiguió transportarnos a todos a un mundo de contrastes, de luces y sombras, en el que el amor, por mucho que lo intente, no puede conseguirlo todo (ya lo dijo el bueno de Will: "no es una comedia lo que escribo...")

Bueno, pues hete aquí que empiezo a escuchar que Steve Spielberg está rodando una nueva versión, y sinceramente, habiendo sido fan del director pensé que merecería la pena. Craso error. ¿Qué necesidad había de hacer esto? Dice un aserto popular que si no vas a mejorar el silencio, no abras la boca. Ay, Steven, ¿por qué no hiciste caso?.

A ver, por dónde empiezo. Ni uno solo de los actores tiene la más mínima entidad, personalidad, envergadura... ni  uno sólo es capaz de trasmitirte la menor emoción (si acaso desear que acaben ya). El jefe de los Jets, Mike Faist,  que parece sacado del casting de "Crepúsculo", en lugar del jefe de una banda callejera de tipos duros y autosuficientes te recuerda al pequeño Oliver extendiendo su plato vacío y diciendo "quiero más, señor". Ni dotes como actor, ni como cantante, y por supuesto a años luz de la arrolladora presencia de Tamblyn. En cuanto a los Jets en general, podría tratarse de cualquier grupo de veinteañeros aburridos de estar en casa durante la pandemia (realmente parece que a todos les falta vitamina D) y han salido de botellón un viernes por la noche tratando de dar esquinazo a la policía. Ninguno tiene voz, aunque quizá, quizá, podría salvar, siendo muy magnánima, su "Gee, Officer Krupke", que si bien no tiene lugar cuando corresponde (Spielber ha cambiado el orden de las canciones para despistar), ni llega al de Riff, Action y Baby John originales a la suela del zapato, al menos te mantiene una sonrisa en la cara. Respecto a las chicas de los Jets, tan solo se puede decir que son del todo irrelevantes, lo que convierte una de las mejores canciones, coreografías y escenas de la película: "Cool", en un enfrentamiento desvaído y absolutamente carente de tensión y fuerza entre Tony y Riff (sí, es otra de las que está cambiada de lugar).

En cuanto a "Anybodys", si Susan Oakes conseguía crear un personaje entrañable y con un toque de tierna autodefensa ("Yo nunca me casaré, demasiado lío"; "Tú nunca te casarás, demasiado fea!"), Spielberg ha puesto ahí la correspondiente cuota "queer" y ha creado un personaje asaz desagradable, por lo burdo y agresivo.

Bueno, vamos con los "Sharks". A estos vitamina D no les falta porque están todos muy morenitos, e incluso parecen bastante más amigos del agua y jabón que sus rivales. Ahora, aquí el director tira a lo loco de estereotipo y nos presenta a un grupo de jóvenes ataviados a medio camino entre vendedores de aspiradoras y matones de los Soprano, y unas señoritas muy jacarandosas con aspecto de cubanas de malecón. Y todos, todos, hablan con la entonación del cangrejo de La Sirenita, "ya tu ves, mi amol".

"Chino" es algo más favorecido que su homónimo del 61, no así Bernardo. ¿Qué has hecho con Bernardo, Spielberg? Nunca te lo perdonaré! Ese pobre muchacho (David Alvarez se llama, como mi profe de historia que por cierto canta mucho mejor que él) es bajito, muy poco agraciado, sin un ápice de personalidad y con un hilillo de voz. ¿Dónde quedaron esos movimientos de cintura, esos aires toreros, ese aleteo de manos de Chakiris?. Y llegamos así al único personaje que se salva un poco de la quema: "Anita, Teresita, Josefina, etc, etc, ect", interpretada por Ariana DeBose. La chica es guapa, tiene empaque y mantiene bastante bien el porte alegre y desvergonzado que en su día confirió al papel Rita Moreno (de ella hablaremos luego). Buena bailarina, no así cantante, ya que es incapaz de deslizar las palabras con la sensualidad o la ira de su antecesora. Juzguen ustedes mismos:


Los personajes resultan tan anodinos, que convierten el baile del gimnasio en un bururú de gente vestida de Primark moviéndose sin control en la fiesta de fin de verano en el polideportivo de la urbanización,  y necesitan de planos abiertos para conseguir que, nada más y nada menos que "América" resulte algo a medio camino entre un videoclip de Rosalía y un spot promocional de la ciudad para los Juegos Olímpicos. 

Bueno, vamos con la pareja protagonista. Ansel Elgot es un Tony alto y desgarbado como el Tony del 61, no canta mal, y teniendo en cuenta que es el personaje que menos me gusta de toda la obra, he de decir que su interpretación no es especialmente destacable por mala. La debutante Rachel Zegler interpreta a una María "empoderada", muy alejada de esa niña dulce aunque resuelta a la que dio vida Natalie Wood. 

Es quizá la que tiene una voz más bella de todo el cast, pero una vez más Spielberg juega con el orden de las canciones y nos coloca ese precioso, reaccionario y antifeminista himno que es "I Feel Pretty" en unos grandes almacenes en los que trabaja María, de modo que en lugar de centrar nuestra atención en ella, la dispersa en el escaparatismo. Su historia de amor es creíble, teniendo en cuenta que no han pasado ni tres días juntos y por lo tanto no ha lugar a que el tiempo y la rutina terminen con ella.

Bueno, y vamos con el cameo un poco "anzuelo" de Rita Moreno. Obviamente, la más galardonada de las actrices de la obra, tanto en cine como en teatro, atraería a los fans a esta nueva versión, y por ello nos la encontramos reconvertida en viuda de Doc, regentando su tienda  y protegiendo a Tony. Incluso es ella la encargada de poner voz a una versión bastante light del maravilloso "Somewhere". Sinceramente, si yo fuera Rita, hubiera declinado cortesmente el ofrecimiento. 

En cuanto a la escenografía, podríamos estar perfectamente en la Ucrania recién bombardeada, con iglesia gótica incluida. Planos abiertos y filtro sepia en unas coreografías muy mediocres salvadas por la grandeza de una partitura imponente. Si la versión de 1961 obtuvo el Óscar al mejor vestuario, aquí parece que se ha atracado un contenedor de ropa usada. Actores fríos, inanes, con los que conectas tan poco que los brillos mortales de las navajas te dejan absolutamente indiferente, si no aliviado porque ya queda menos metraje que soportar. Una película, en fin, del todo innecesaria, del todo prescindible.

Y esto es todo lo que os quería contar hoy. Gracias a todos los que dediquéis un momentillo a pasar por aquí. Buen fin de semana!

Un Abrazo y Sed Felices!

domingo, 17 de marzo de 2019

"El Jovencito Frankenstein". El musical.

Hacía ya mucho tiempo que no me acercaba al teatro a disfrutar de un musical, y la verdad, nunca se deben perder las buenas costumbres. De modo que siendo febrero el mes de mi cumpleaños, y habiéndose estrenado en diciembre "El Jovencito Frankenstein" en la Gran Vía Madrileña, decidí auto regalarme unas entradas. Y no me equivoqué ☺.


Aunque fiel a la producción original escrita por Mel Brooks, que ha sido representada con gran éxito en Broadway y el West End londinense, estamos, en nuestro caso, ante un montaje sorprendentemente fresco, y sí, la verdad es que "terroríficamente divertido". 

La dirección, junto con la adaptación de letras y guión, corre a cargo de Esteve Ferrer, quien, respetando el original, ha introducido ciertos elementos muy nuestros: algunos muy de actualidad, como esa referencia a los "Máster", y otros que reconocimos fácilmente los que fuimos a E.G.B y que resultaron absolutamente hilarantes: ese "churro, mediamanga, mangaentera" o la sesuda lectura por el Doctor del inolvidable "en un pueblo italiano, al pie de las montañas...". Resulta además especialmente agradable que se trate de un humor "blanco", sin utilizar el lenguaje soez y vulgar que se venía observando últimamente en los montajes españoles; queda demostrado que es posible hacer reír, con sencillez y buen gusto. 

Como he dicho, la puesta en escena resulta viva, alegre, muy fresca, gracias fundamentalmente a la juventud del elenco, juventud que no resta, sin embargo, un ápice de profesionalidad. Rápidos cambios de escena, diálogos agudos, canciones con mucho ritmo, y especialmente, unos magníficos y trepidantes números de baile que hacen las delicias de quienes, como yo, amamos el claquet.


Además de lo divertido del musical, que me atrajo porque, sinceramente, para penas ya tenemos bastantes todos los días, el principal aliciente para elegir éste en particular era la presencia como protagonista de Víctor Ullate (hijo). Tuve la suerte de verle en "Cats" hace ya muchos años y me impresionó notablemente su forma de bailar. Algo más tarde le volví a ver en "Quisiera ser", y me demostró que además era un muy buen actor, con amplias dotes para la comedia. 
Pues bien, como "Dr. Frederick Frankenstein" está absolutamente genial. Si bien es cierto que desde el punto de vista vocal no estamos hablando de un virtuoso, tampoco es necesario, ya que sabe conferirle al papel una perfecta combinación de ego e ingenuidad, de histrionismo y ternura, que le hacen especialmente adorable. Y por supuesto, borda, absolutamente, los números de claquet. Sin ninguna duda, el momento cumbre del musical es ese "Vístete de frac!", con el baile que nos regala su sombra, y que por sí solo nos mantiene la sonrisa en el rostro y los ojos como platos de principio a fin. Absolutamente espectacular.

Qué decir de Marta Rivera y su interpretación de "Elisabeth Benning", la "enloquecida prometida del profesor". En plena forma, con la misma fuerza y la poderosísima voz de siempre (tuve la suerte de verla en "Jekyll & Hyde" y "Chicago") compone un personaje muy divertido, algo excesivo e insufrible al principio, pero que acaba despertando la ternura del espectador. Su declaración de amor a un aterrorizado "Monstruo" es sin duda una de las mejores canciones del musical.

En cuanto a "Igor", bueno, debo reconocer que es un personaje que siempre me ha resultado muy cargante, y aunque está muy bien interpretado por Jordi Vidal, sigue sin resultarme especialmente simpático. No puedo dejar de mencionar a Cristina Llorente, "Inga". Preciosa voz, preciosa y contagiosa sonrisa, muy buena y divertida interpretación.

Y llegamos al otro protagonista, "El Monstruo", a quien da vida Albert Gracia, construyendo un personaje que despierta nuestra simpatía desde un principio, que nos deleita junto con Víctor en el número de claquet (la cumbre del musical, repito) y que nos hace reir a carcajadas cuando escapa del castillo para tener que soportar todas las perrerías del pobre ermitaño ciego, caer en los brazos de una ardiente Elisabeth, y resultar más tierno y asustado que aterrador.

He nombrado al ciego ermitaño, y merece una mención especial. No se puede ser más divertido, ni ponerle más corazón ni mejor voz que Pitu Manubens (que además interpreta con solvencia al "Inspector Hans Kemp"). Qué buen rato nos hizo pasar! 

Pero sin lugar a dudas, la merecedora para mí de la mención de honor no es otra que Teresa Vallicrosa y su espectacular interpretación de "Frau Blücher". Es tal su fuerza escénica, su capacidad vocal e interpretativa, que consigue hacer de un personaje a priori antipático, el más divertido de la obra. Un absoluto descubrimeinto. No es de extrañar que una de las mayores ovaciones de la noche fuera para ella.

En definitiva, estamos ante la enloquecida adaptación (digna de su creador, por otra parte☺) de una obra inmortal, que entre bromas y risas, entre música y baile, no deja de enfrentarnos al ser humano y a sus propias contradicciones, y por encima de todo, no se cansa de recordarnos que hay algo que todos anhelamos mucho más que la fama, la riqueza, el reconocimiento o la gloria, y que no es otra cosa que el AMOR. E incluso puede que todos lo encontremos algún día. 


La parte mala, que ya he comentado en anteriores ocasiones y no me cansaré de repetir, es que se permita entrar al patio de butacas con palomitas y bebidas. Resulta mortificante y de muy mal gusto tener que escuchar al público comer y beber.

Bueno, pues ésto es todo lo que quería compartir hoy con vosotros. Espero que os haya resultado entretenido, y que si tenéis oportunidad, os acerquéis al teatro, porque de verdad la obra es muy recomendable. Os garantizo que vais a pasar un buen rato, y como decían en Cabaret, vais a "dejar los problemas afuera". Siento no poder ofreceros más fotografías, pero sabéis que en el interior de la sala no está permitido realizarlas.

Y sin más me despido como siempre, dando la bienvenida a los nuevos seguidores que espero pasen por aquí momentos agradables, y agradeciendo de corazón por todas vuestras visitas y cariñosos comentarios. Os deseo una magnífica semana.

Un Abrazo y Sed Felices.


sábado, 15 de noviembre de 2014

"Priscilla, reina del desierto" El Musical

Como saben bien aquellos que me conocen, una de mis grandes pasiones es el teatro musical. Por ello, y aunque hace un tiempo que las producciones que se representan en Madrid me vienen decepcionando bastante, cuando me enteré de que se estrenaba en Octubre "Priscilla, reina del desierto", con el mismo montaje con el que viese la luz por primera vez en Londres el año 2009, decidí adquirir unas entradas y acercarme a disfrutar del espectáculo. 


El musical se representa en el "Nuevo Teatro Alcalá", al que no había vuelto en una década, desde mis últimas visitas al "Cabaret" berlinés en que se reconvirtiese el año 2003, para dar vida a la mítica obra de Bob Fosse. Como podéis ver la noche era bastante fría y lluviosa en Madrid, sin embargo el público, que acudía en buen número y con muchas ganas de diversión, ya se encargaba de "caldear" el ambiente :) 

Una vez dentro del teatro y como en todo evento que se precie, resulta obligado el paso por el "photocall". En este caso y como  no podía ser de otro modo, toda una exaltación del "Universo Drag"!

Hasta en el baño!!

Debo decir que lo que realmente me movió a la hora de adquirir las entradas para este musical fue su potentísima banda sonora, magistral recopilación de los grandes éxitos de las divas del pop, como "Gloria Gaynor", "Donna Summer" o "Madonna". El objetivo era disfrutar de un espectáculo alegre, colorista y desenfadado, por lo que, con el fin de acudir sin ningún tipo de prejuicio, no me preocupé ni siquiera en conocer el "cast". 
En cualquier caso, o bien porque soy un caso perdido, o porque en una vida anterior debí moverme entre bambalinas y escenarios, sólo pisar el patio de butacas, desplazarme por su moqueta entre los juegos de iluminación y sentarme en esos asientos tapizados en rojo, me hace sentir inmensamente feliz, así que vamos allá, disfrutemos del espectáculo!!


Basado en la mítica película australiana del mismo nombre, "Priscilla, reina del desierto: El Musical" nos lleva, guiados por una arrolladora banda sonora, a través del viaje (no sólo a lo largo y ancho de los vastos desiertos australianos, sino también por los intrincados recovecos del corazón humano), de tres "amigos" que intentan ganarse la vida como "Drag-Queens". Con el propósito común de montar un espectáculo en "Alice Springs", aunque cada uno de ellos con una motivación muy particular, los tres protagonistas se embarcan en un autobús con nombre de mujer, "Priscilla". 
Con "ella" tendrán que enfrentarse a la dureza del desierto y al rechazo de la mayoría de los rudos personajes que van encontrando por el camino, pero también gracias a "ella", descubrirán que hasta en el más recóndito lugar hay personas bondadosas y tolerantes, capaces de aceptar a cada cual tal y como es. Así, a bordo de ese autobús recorrerán un camino mucho más profundo, el de la solidaridad, el respeto y la ayuda mutua. Un viaje, en definitiva, que les conducirá hacia una segunda oportunidad, demostrándoles que la verdadera amistad, la familia y el amor no entienden de reglas o convencionalismos sociales. 

La producción madrileña reproduce fielmente el montaje original de Londres y Broadway. La banda sonora es absolutamente soberbia; el primer número ya es un potentísimo "It´s raining men", a cargo de las tres "Divas": Patricia del Olmo, Rosana Carraro y Aminata Sow (a quien conoceréis los seguidores del concurso La Voz). Su presencia es recurrente en toda la obra y serán las encargadas de poner voz a temazos como "I say a little prayer", "I will survive" o "Macarthur Park". Las tres son excelentes, de lo mejor del musical.

Pese a que algunas canciones o parte de ellas se han traducido para una mejor comprensión de la historia, la mayoría se han mantenido en su versión original, lo que es muy de agradecer, aunque por otro lado, es una pena que muchos de los juegos de palabras originales se pierdan en la traducción. Todas las referencias a la diva australiana "Kylie Minoge" que aparecen en  la versión londinense han sido sustituidas aquí sin embargo, por otra que nos es más cercana, "Madonna".

Junto con la música, el plato fuerte del espectáculo lo constituye la escenografía: cuarenta actores en escena (impresionantes los bailarines), un vestuario deslumbrante con más de 500 trajes y 200 pelucas, cambios de escenario "explosivos" y por supuesto la entrañable presencia de ese autobús robotizado, a tamaño real y profusamente iluminado llamado "Priscilla".

Respecto al trabajo de los actores, antes de entrar en los tres personajes principales, decir que los bailarines (hombres y mujeres) representan una parte valiosísima de la producción, pues son más de dos horas en escena, dando vida a unas coreografías muy elaboradas y de lo más variopintas (desde rudos vaqueros a turistas despistados, pasando por aborígenes australianos, bailarinas vietnamitas con habilidades muy "peculiares" o paletas que regentan antros perdidos en el fin del mundo), con un vestuario de lo más profuso y difícil de llevar y un maquillaje que los deja en ocasiones irreconocibles. Todos ellos realizan un trabajo excelente.

Me fue grato volver a encontrar en el elenco a "Diego Rodríguez" (quien fuese "Obispo" en la producción madrileña de "Los Miserables") y a "Carlos J. Benito" (el "Capitan Von Trapp" de la gira española de "Sonrisas y Lágrimas"). Una lástima sin embargo, ese hecho tan propio de España, por el que dos actores que han demostrado con creces su valía, destacando incluso en papeles protagonistas, no mantengan su estatus de una producción a otra y vuelvan a aparecer tan solo como bailarines. Me gustaría destacar también a "Aleandro Vera" en el papel de "Jessica Chonda" y su hilarante imitación de Tina Turner.

Bueno, vamos con los tres protagonistas, a quienes, debo decir, no habia tenido el gusto de ver antes sobre el escenario.

El papel de "Felicia/Adam", está interpretado por "Christian Escuredo". Es un actor muy joven, que le pone al papel todo el corazón y una enorme carga de vitalidad, construyendo un personaje que si bien empieza su recorrido con grandes dosis de sueños e ilusiones, aderezados por buenas cantidades de ingenuidad, autosuficiencia y comentarios mordaces, termina por darse cuenta de que el mayor éxito que se puede cosechar es la amistad verdadera, y de que mejor que ser el primero en llegar a la cima de la montaña para cantar todos los éxitos de "Madonna", es llegar acompañado. Memorable aquí el "We belong" de los tres. Pelín exageradillo a veces, probablemente fruto de su juventud, pero contagiando alegría con esa sonrisa tan desbordante que tiene.

El papel de "Tick/Mitzi" lo representaba esta vez el actor sustituto, "Víctor González". No puedo juzgar comparando con el actor principal, pero para mí no desmereció en nada. Un actor joven pero muy serio, con muy buenas dotes de baile, una voz bastante buena, y sobre todo con mucha entrega en el que quizá sea el papel más comprometido y difícil de la obra, un padre homosexual que viaja para encontrarse con su hijo por primera vez, y que a su vez debe ser la cabeza templada que actúe como "pacificador" entre los dos fuertes caracteres de sus compañeros de viaje. Habrá que estar atento a lo que hace este chico porque seguro que le espera un futuro prometedor.

Y finalmente la gran sorpresa, el papel de "Bernadette", el transexual del trio, es interpretado por "Mariano Peña" (exacto, el televisivo "Mauricio Colmenero" de  "Aida"). Obviamente, ni el canto ni el baile son lo suyo, sin embargo, su buen hacer como actor y su versatilidad le permiten salir bastante bien parado del reto. Aunque resulta muy divertido con ese vestuario a medio camino entre "reinona", la madre de "Forrest Gump" y "Escarlata O´Hara", carece del "glamour" que debe acompañar al personaje. Sus cínicos comentarios no llegan a trasmitir esa elegante acidez de los actores británicos, más bien tienen ese toque soez y deslenguado que tanto caracteriza a los españoles. Con todo, su interpretación no deja de despertar una cierta ternura.

Quiero destacar también al pequeño que interpretaba a "Benji", el hijo de "Tick", de quien lamentablemente no recuerdo el nombre y tampoco aparece en el programa de mano. Como ocurriese en "Sonrisas y Lágrimas" resulta impresionante la frescura con que estos pequeños interpretan sus papeles. Además, en los saludos finales, se veía que lo estaba pasando bomba!!

Y una mención muy especial a mi muy querido "David Venancio Muro", inolvidable "Monsieur Firmin" que tantas y tantas maravillosas noches nos hiciese pasar como gerente de la Opera de nuestro Fantasma. Aquí representa el papel de "Bob", un caballero, de esa especie ya en peligro de extinción (según palabras de Bernadette), que después de años de buscar sin éxito un lugar al que llamar hogar, parece encontrarlo al fin en un extraño y averiado autobús de color rosa. Impecable como siempre David, de lo mejor del musical.

En resumen, un espectáculo divertido, colorista, muy poderoso desde el punto de vista musical y visual, repleto de canciones que no podrás dejar de bailar. De todas ellas me quedo sin duda con dos números sobresalientes: el "I will survive" que precede al entreacto, y el "Macarthur park" de "Tick y las Divas". 

La parte negativa:  interpretaciones un tanto exageradas, los comentarios irónicos o sarcásticos que inundan la obra son tratados con más vulgaridad que elegancia (en ocasiones llegan a  regodearse en lo vulgar),  y unos personajes que a nivel individual, y pese a estar técnicamente bien interpretados, no consiguen llegar a transmitirme emoción. 

Ah, y aunque es algo ajeno ya a la producción, reitero mi absoluta condena a esa horrible moda de permitir la entrada de palomitas, refrescos y demás viandas en las salas de teatro!!

Bueno, si habéis sido capaces de llegar hasta aquí, os merecéis sin duda un premio, y no se me ocurre otro mejor que dejaros con los saludos finales de los propios actores del musical. Espero que os guste!!

Con estos espectaculares trajes nos saludan las tres "Reinonas". El que está en pie es "Victor González" (Tick)




"Jessica Chonda" en el centro

Las "Divas"

"Benji" y su madre

El gran "David V. Muro"


En el centro "Mariano Peña" (Bernadette)


Bueno, pues espero que os haya gustado la entrada, y si estabais pensando en venir a ver el musical os hayáis decidido ya porque merece la pena, pasaréis un rato muy divertido :)

Me quiero despedir por hoy dando la bienvenida a las nuevas seguidoras; es muy grato ver que aunque hace tiempo que no aparecía por aquí (por causas del todo ajenas a mi voluntad) se han ido incorporando nuevas compañeras, que espero lo pasen muy bien en este pequeño rincón donde compartimos aficiones e ilusiones.
Os doy las gracias por todas vuestras visitas, cariñosas palabras y comentarios, que como sabéis me infunden ánimos renovados para continuar. Espero que tengáis tod@s una muy buena semana.

Un Fuerte Abrazo y Sed Muy Felices!




sábado, 30 de marzo de 2013

"Sonrisas y Lágrimas"

La semana pasada, mi amiga Mª Ángeles, conocedora de mi afición por los musicales, me invitó a ver "Sonrisas y Lágrimas" en la Gran Vía madrileña, con la particularidad de que ejercía además de "madre de la artista", pues su hija Ángela está interpretando desde Febrero a "Marta", una de las hijas del "Capitán Von Trapp".

"Sonrisas y Lágrimas" ("The Sound of Music"), musical de Rodgers y Hammerstein archiconocido gracias a su adaptación cinematográfica, nos cuenta la historia de "María", una joven novicia que será enviada por la Madre Abadesa de Nonnberg, como institutriz a prueba de los siete hijos del Capitán Von Trapp. A partir de aquí se analiza el camino interior que seguirá cada personaje a través de las distintas relaciones que se establecen entre ellos (amor, amistad, celos...), teniendo todo ello como telón de fondo la ocupación de Austria por el nazismo, a la que se opone firmemente el patriarca de la familia. 

Basado en la historia real de la Familia Von Trapp, que la propia María relata en la novela "La historia de los cantantes de la Familia Trapp", el musical se estrenó inicialmente en Broadway en 1959, dónde consiguió seis premios Tony; años más tarde fue llevado al cine alcanzando renombre internacional.

Recuperando el formato original, el musical, lo podemos ver en Madrid, en el "Teatro Coliseum" hasta el 31 de Mayo. En el elenco encontramos varios  nombres habituales de los musicales en España:



El peso de la obra recae sin ninguna duda en "María", interpretada por Silvia Luchetti, actriz y cantante argentina, a quien conocía por su papel de "Babette" en "La Bella y la Bestia", y porque fuese suplente en alguna ocasión de "Christine" en la producción española de "El Fantasma de la Opera".  Su físico y su voz se adaptan muy bien al papel, destacando especialmente la química que tiene en escena con los niños, aunque no tanto así con el "Capitán Von Trapp", con el que las escenas románticas quedan un poco desdibujadas.

El papel del "Capitán" lo interpreta Carlos Hipólito, que viene de representar nada menos que "Follies". Aunque lo suyo es más el teatro que el musical, defiende bien sus  dos o tres canciones. Sin embargo, resulta imperdonable que le hayan emparejado con Loreto Valverde como "Baronesa",  ya que sus diferencias  físicas son muy evidentes y hacen que su relación no sea muy "creíble".

Destacar también la labor de Noemi Mazoy como "Madre Abadesa", una voz excepcional; y de Angels Jiménez como "Hermana Margarita", aunque para mí es una gran voz totalmente desaprovechada en un papel tan pequeño, pues no en vano ha interpretado a "Madame Giry" en "El Fantasma de la ópera", "Donna" en "Mamma Mía", y  la "Señora Potts" en "La Bella y la Bestia". Resaltar también como actriz a Trinidad Iglesias interpretando a "Frau Schmidt", me gustó mucho su actuación.

Sin embargo, de todo el elenco, para mí la labor más destacable es sin ninguna duda  la de los niños, especialmente los más pequeños: Ángela Fernández como "Marta", Irene Arriba como "Gretl" y Juan Ventas como "Kurt". Es increíble como siendo tan pequeños, y con tan pocos días de preparación, llevan a cabo sus papeles de modo tan perfecto, con tanta naturalidad, y sin dejarse intimidar en ningún momento por un teatro lleno de público de todas las edades. Sin duda estamos ante futuras estrellas, que además disfrutan muchísimo con lo que hacen, como pude constatar cuando estuve hablando con Ángela después de la función.

En definitiva se trata de un musical muy recomendable para toda la familia, con canciones que todos hemos tarareado en más de una ocasión y forman ya parte de nuestras vidas. La única pega es la escasa escenografía, con unos decorados y un vestuario un tanto limitados, algo bastante característico de las producciones españolas; lástima que no apostemos un poco más fuerte. E imperdonable  algo que llevo viendo ya desde hace unos años en los teatros españoles y que en mi opinión debería estar prohibido: las palomitas y los refrescos dentro de la sala.

Querida Mª Ángeles, quiero darte una vez más las gracias por tu generosa invitación, junto con mi más sincera enhorabuena por ese pedazo de artista que es tu preciosa niña. Pasamos una noche magnífica y para recordarla aquí os dejo algunas fotos! 

Aquí nos podéis ver posando con el elenco y en el "photocall":



Algunos momentos de los saludos finales en los que está permitido sacar fotografías:






Y finalmente Ángela (la artista) y yo en la puerta del teatro, después de la función:


Ya sabéis, quienes estéis en Madrid tenéis hasta el 31 de Mayo para verlo, ya que a partir de entonces se podrá disfrutar en Barcelona.

jueves, 21 de febrero de 2013

The Impossible Dream

Una de las canciones más hermosas escritas para un musical. Tema central de "El Hombre de la Mancha", me es imposible escucharla sin emocionarme desde la primera vez que vi la pelicula de Peter O'Toole y Sofia Loren, con mi madre y mi abuela cuando tenía unos 8 o 9 años. Es un problema, porque cuando  la escucho en vivo en un teatro no hay vez que pueda contener las lágrimas y eso descoloca un poco a tus acompañantes, jejejej.

Un hidalgo manchego, aquel a quien diese vida la más grande pluma de la historia de España,  nos transmite en su soledad y desvarío, con una hermosa música y bellísimas palabras, un mensaje incomparable capaz de despertar los corazones más endurecidos:

Sueña, con un  sueño imposible; trata de alcanzar, aun cuando tus brazos estén demasiado cansados, aquella estrella inalcanzable.

Lucha por lo que es justo aún cuando todos te llamen loco y se burlen de tí; no te  conformes con el camino fácil, debes estar dispuesto a bajar al mismísimo infierno si una causa noble lo requiere. 

Puedes estar seguro de que el mundo será un lugar mejor, con que tan sólo un hombre, aun cansado y cubierto de cicatrices, intente, hasta su último aliento, alcanzar aquella estrella inalcanzable. 

En la voz del Angel de la Música. Una vez más sobran las palabras. Insuperable.



To dream the impossible dream
To fight the unbeatable foe
To bear with unbearable sorrow
To run where the brave dare not go
To right the unrightable wrong
To love pure and chaste from afar
To try when your arms are too weary
To reach the unreachable star
This is my quest
To follow that star
No matter how hopeless
No matter how far
To fight for the right
Without question or pause
To be willing to march into Hell
For a heavenly cause
And I know if I'll only be true
To this glorious quest
That my heart will lie peaceful and calm
When I'm laid to my rest
And the world will be better for this
That one man, scorned and covered with scars
Still strove with his last ounce of courage
To reach the unreachable star

jueves, 27 de diciembre de 2012

Los Miserables, la película

Dos años después de su anuncio en el concierto del 25 aniversario en el O2 Arena, podemos disfrutar de "Los Miserables" en la gran pantalla.


No debemos engañarnos, pese a que la adaptación del musical ha sido bastante fiel, estamos ante una película, es decir, las interpretaciones priman sobre la calidad vocal, los sentimientos se trasmiten mediante la actuación, de ahí que en muchas ocasiones oigamos a los protagonistas hablar, llorar o susurrar en lugar de puramente cantar.

Estamos ante una gran producción, de modo que para conseguir ciertos giros de guión, el orden de algunas canciones ha sido modificado ("Stars", "Do you hear the people sing", "One day more), y especialmente en la segunda parte muchas de ellas se han acortado ("A little fall of rain", "Drink with me", "Beggars at the feast") o directamente se han suprimido como "Dog eats dog", mientras que se ha añadido una nueva para Valjean: "Suddenly".

La película empieza con una bandera francesa destrozada flotando en el mar, e inmediatamente se escuchan los primeros acordes mientras la cámara se acerca a un barco encallado lleno de convictos. Impresionante, es escuchar las primeras notas y ponerse la piel de gallina.

El primer reto al que se enfrenta el protagonista, Hugh Jackman, es al "Soliloquio", que defiende poniendo mucho sentimiento, aunque bastante cortito de voz. Sin embargo transmite muy bien su incredulidad ante la bondad del Obispo (primer cameo aunque muy breve del gran Colm Wilkinson) y especialmente ante la posibilidad de que, como este le dice, Dios le haya perdonado y tenga nuevos planes para él.  El hecho de que alguién le de una segunda oportunidad, será lo que marque el inicio de su nueva vida, "Jean Valjean is nothing now, another story must beguin". Destacar aquí la escenografía, esa libertad condicional que vuela hecha pedazos por el aire, mientras se escuchan las notas más emblemáticas de la obra.

En cuanto a la primera parte es bastante lúgubre, con una ambientación muy oscura que pretende remarcar los bajos fondos habitados por mendigos, prostitutas, marineros... esos miserables de la tierra a los que ValJean pretende ayudar como alguien una vez hizo con él. Especialmente duras las escenas de Fantine, obligada a vender su pelo, a prostituirse y a vagar enferma por los muelles; muy bueno el "I dreamed a dream" de Anne Hathaway, puro dolor, rabia e impotencia; de hecho en el cine habia un silencio sepulcral mientras se escuchaba.

Otra de las canciones míticas, el "Who am I" donde Valjean se debate entre aprovechar la oportunidad que le concede el destino y dejar que condenen a un inocente en su lugar o confesar quien es en realidad ("how can I ever face my fellow men, how can I ever face myself again", impresionante esa frase...) dejó bastante que desear. Nuevamente Hugh Jackman pone mucha interpretación, pero habla más que canta.

Un hallazgo es la actriz que interpreta a la pequeña Cosette, Isabelle Allen, es magnífica. De hecho diría que ella y Gavroche son dos de los mejores actores de toda la película, tanto vocal como interpretativamente.

En cuanto a los Thénardier, ponen como siempre la nota cómica de una historia tan sombría. En este caso tenemos a Helena Bonham Carter y a Sacha Baron Cohen (el actor de "Borat") ambos expertos en personajes un tanto histriónicos. En la película se reduce bastante su importancia, aunque sus escenas son bastante menos vulgares que las que pude ver en la representación del musical en Madrid.

Bueno, y ahora toca hablar de mi personaje preferido, Javert, y de quien para mí es el mejor actor sin ninguna duda de todo el film, Russell Crow. Ya comenté en otro post que me tenía especialmente intrigada; pues bien, debo decir que la sorpresa ha sido muy grata. Vemos a un Javert  impresionante con sus uniformes impolutos, (de hecho estaba obsesionado con la pulcritud y el orden), altivo y despectivo con esa "escoria" de las calles (si las miradas matasen...), y siempre vigilante con el "alcalde" que le resultaba muy familiar y a quien acaba por descubrir de nuevo, para retomar una persecución que ocupó los mejores años de su vida, convirtiéndose de hecho en su única razón para vivir.

Destacar la canción para mí más bonita del musical: "Stars". Si bien le han bajado como dos tonos del original para adaptarla a la voz del actor, quedando muy melódica y suave, la interpretación de Russell Crow es muy buena. Pero es que además le han puesto una escenografía impresionante: paseando por el filo de una cornisa, mirando la noche estrellada y con las cúpulas de Notre Dame de fondo...El resultado es sencillamente hermoso!.

Empieza la segunda parte, esta ya mucho más luminosa, llena de jóvenes estudiantes que en las calles de París pretenden levantar a un pueblo que se muere de hambre, contra la clase alta, poderosa y corrupta  que les condena a vivir en tales condiciones. Es también donde se desarrolla la historia de amor entre Marius y la Cosette adulta, y el amor no correspondido de Eponine por Marius.

Destacar aqui al pequeño que interpreta a Gavroche, Daniel Huttlestone, todo un actor pese a su corta edad, capaz de ganarse a los espectadores, de modo que a su muerte se vuelve a escuchar ese "ohhhhhhhh" que se escucha siempre en el teatro. Enternecedora la escena en que un emocionado Javert condecora el cadáver del pequeño.

Y es aquí donde encontramos a muchos actores del West End camuflados en papeles secundarios: Killian Donnelly y Alistair Brammer (quienes fuesen Enjolras y Marius respectivamente en el Queen's Theatre) entre los estudiantes; Hadley Fraser (hasta que apareció ya pensé que no actuaba) quien ha interpretado a Javert durante año y medio en el Queen's interpreta aquí a uno de los soldados franceses ("you at the barricade listen to this...") en lo que me parece un desperdicio de talento impresionante; y finalmente Adam Pearce, (a quien pude ver como Mr. Squelch en Love Never Dies el año pasado), como uno de los miembros de la banda de Thénardier.

Otro de mis papeles favoritos, Enjolras, está muy bien interpretado por Aaron Tveit, quien deja ver su preparación como actor de musical (no en vano ha actuado en Broadway), poniendo una magnífica voz a canciones tan emblemáticas como "Red and Black" y "Do you hear the people sing" al tiempo que empuña una bayoneta, o agita la famosisima bandera roja. Llama la atención que esta última canción, que en la película suena en el entierro del General Lamarque, sea capaz de emocionarte y hacer que las lagrimillas asomen a tus ojos tratándose de una película, cosa que no consiguieron los actores del musical madrileño en vivo y en directo.

Respecto a "Marius", Eddie Redmayne, tiene bastante buena voz, aunque demasiado aguda en algunos momentos. No obstante su "Empty chairs at empty tables" es muy buena, teniendo en cuenta que toda la pelicula está grabada con voz en directo, y no en estudio, y que la está cantando ente lágrimas por sus amigos muertos (no es Michael Ball porque sólo habrá uno, pero mucho mejor que Nick Jonas en el 25 aniversario).

Cosette ( Amanda Seyfried ) realmente no hace nada muy destacable. De voz está bastante bien, pero  pasa muy inadvertida, a diferencia de Eponine (Samantha Barks), la única que repite el papel que interpretase en el West End, y que por tanto destaca bastante sobre los demás actores a nivel vocal; su "On my own" es tan impresionante como siempre.

Destacar en esta parte, la escenografía de las batallas en las barricadas, combinando acción y dramatismo, con unas hermosas canciones. Muy, muy bonita la recreación de la imagen más famosa del musical:  Enjolras cae muerto  hacia atrás (en este caso por una ventana) con la bandera roja en la mano,retrotrayéndonos con facilidad a la emblemática imagen de su cuerpo sobre el carro.

Muy hermosa también la puesta en escena del suicidio de Javert, otra de las mejores canciones de la obra, muy bien interpretada de nuevo por Russell Crow. No ocurre así sin embargo con la canción de Valjean por excelencia "Bring him home", que pese a los esfuerzos de Hugh Jackman no me gustó nada.

Y finalmente, muy emotiva la escena de la muerte de Valjean, y el canto renacido de Los Miserables de la tierra. Una intensidad, una escenografía, y sobre todo una música y una letra, que además de conseguir que las lágrimas asomasen a los ojos de muchos espectadores, lograron lo que pocas veces se produce en una sala de cine, los aplausos espontáneos.

En definitiva, no esperéis ver una adaptación literal de la versión teatral. Estamos ante una gran producción, en la que se han añadido algunas escenas para digamos "explicar" o dar continuidad a algunos saltos temporales que se producen en el musical. Tampoco esperéis unas magníficas interpretaciones vocales, salvo algunas excepciones ya citadas. Lo que sí váis a encontrar es una historia inmortal, que nos recuerda que la vida nos puede dar una segunda oportunidad y hemos de aprovecharla; que pone de manifiesto que,aunque por desgracia, siempre habrá ricos y poderosos que mantengan oprimidos a los demás,   ante ello el hombre no debe dejar de luchar, e incluso morir si es necesario para conseguir la libertad.

En cualquier caso, más allá de la barricada a todos nos está reservado un lugar en que incluso la más larga noche terminará y el sol brillará, las cadenas se romperán y cada hombre tendrá su recompensa. La esperanza nos la traerá el sol al volver a salir cada mañana. Y como dice la frase más grandiosa de la obra: "tomorrow we´ll discover what our God in heaven has in store..."