Hola a todos, cómo estáis? El fin de semana se presenta muy frío, de modo que tenemos una oportunidad de oro para quedarnos en casa, calentitos, dedicándonos a lo que más nos gusta, nuestras manualidades. Si mientras trabajamos nos acompaña una buena música y una taza de humeante chocolate... se puede pedir más ☺?
Hoy quiero compartir con vosotros un trabajo con historia, una alfombra de baño realizada totalmente a mano, punto por punto:
Y por qué os digo que es un trabajo con historia? Os cuento: recordáis cuando a finales de los setenta y principios de los ochenta se pusieron muy de moda las tiendas de lanas? Pues bien, mi madre era una asidua visitante de las mismas (ella fue la que me enseñó a tejer) y debía tener yo nueve o diez años, cuando un verano, para que me entretuviera durante las largas vacaciones, me compró un kit para realizar tres alfombras de baño (ya sabéis, aquellas de lavabo, ducha y w.c.).
Se trataba de piezas de cañamazo, en las que venían dibujados los motivos que decorarían las alfombras, y que se debían ir haciendo con trocitos de lanas de diferentes colores, que también nos vendían ya cortados a su correspondiente medida. Cada uno de ellos se iba introduciendo en el cañamazo con una aguja especial, se pasaba sobre sí mismo, y se anudaba; un poco como hacer punto de cruz.
Empecé con la alfombra de ducha, que era la más grande y la que más me llamaba la atención. Doblé el cañamazo en los extremos más o menos como Dios me dio a entender, y me puse manos a la obra. Finalizó el verano, y mi alfombra estaba terminada, a falta únicamente del remate final.
Fue pasando el tiempo, y por uno u otro motivo las otras dos piezas allí estaban sin hacer y mi alfombra sin rematar. Transcurrieron algunos años más, nos mudamos de casa unas cuantas veces, y en alguna de ellas las dos piezas restantes acabaron por desaparecer; eso sí, yo guardaba mi alfombra como oro en paño, pues buen trabajo me había costado hacerla ☺
Bueno, pues finalmente, hace aproximadamente un mes decidí sacarla del trastero para terminarla, y poderla colocar en el baño ya que además los colores me iban perfectamente con la decoración. Este es el aspecto que presentaba:
La verdad es que estaba muy bien conservada para tener más de treinta años, mas.. cual sería mi sorpresa al encontrar un enorme roto en el cañamazo! Pensando, pensando, recordé la afición de mi perro "Harry" a devorar todo tipo de elemento textil, así que probablemente aquel fuese uno de sus "regalitos":
Además de tal desaguisado, había zonas en las que el cañamazo era más ancho que en otras (no controlaba yo mucho esas cosas con nueve años) de modo que empecé a darle vueltas para ver cómo podía rematarla. En principio pensé en poner un bies alrededor, pero un día trasteando por "YouTube", dí con este vídeo de Lanas Stop y me pareció que con esta técnica el resultado sería mucho más armonioso.
Cogí lana de color beige, una aguja de coser lana y me puse manos a la obra. En un par de tardes estaba rematada, e incluso había podido salvar la parte de cañamazo que estaba destrozada. Tras ir cortando el cañamazo sobrante de algunas zonas, aquí podéis ver el resultado final.
En las curvas ☺
Y aquí podéis verla por "el revés"
La verdad es que estoy muy satisfecha de como ha quedado ya que, además, me trae recuerdos muy bonitos de mi infancia, esas largas vacaciones escolares, las instrucciones que me daba mi madre... De modo que ya está colocada en el baño, donde además de decorar, me viene fenomenal al ser tan cálida y mullida!
Bueno, pues esto es todo lo que os quería mostrar hoy; espero que os haya gustado!
Me despido como siempre dando la bienvenida a las nuevas seguidoras, que espero se sientan por aquí como en su casa; seguro que tenemos muchas cosas que compartir. Y por supuesto, agradeciendo de corazón todas vuestras visitas y cariñosos comentarios, que como siempre digo son el motor de este pequeño rincón.
Os deseo un feliz fin de semana!
Un Abrazo y Sed Felices!





















































