"Art is the only serious thing in the world. And the artist is the only person who is never serious" Oscar Wilde.



"Haz lo necesario, después todo lo posible, y así conseguirás hasta lo imposible" San Francisco de Asís


sábado, 28 de julio de 2018

La Fontana di Trevi

No se puede hablar de Roma y de sus fuentes, sin hablar de la más espléndida, hermosa y famosa de todas, aquella que por sí sola se ha convertido en todo un símbolo de la "ciudad eterna": "La Fontana di Trevi".

Ocupando una de las paredes del "Palazzo Poli", nos da la bienvenida al entrar en la pequeña plaza del mismo nombre, alzándose majestuosa sobre miles de personas llegadas de todos los rincones del mundo.



Sus orígenes se remontan al año 19 a.C, cuando la fuente marcaba el punto final del acueducto "Aqua Virgo" (así denominado, pues se dice que los técnicos romanos encontraron esta fuente de agua pura, gracias a la ayuda de la Virgen). Al quedar situada en el cruce de tres calles, la fuente recibió el nombre de "tre vie" (tres vías).

Ya en el Renacimiento, concretamente en 1453, el Papa Nicolás V ordena reparar el acueducto, y colocar sobre él una nueva fuente, con la forma de una simple pila, diseñada por el arquitecto Leon Battista Alberti. En 1629, será otro Papa, Urbano VIII, quien encontrando la fuente anterior  muy  poco monumental en comparación con el aspecto que estaba adquiriendo la ciudad, pidió, una vez más a nuestro viejo conocido Gian Lorenzo Bernini, que diseñase un complejo escultórico para renovarla.  Y así Bernini dio inicio a la obra, siendo su principal contribución el cambio de situación de la fuente al otro lado de la plaza, de forma que mirase al Palacio del Quirinal, para que el propio Papa la pudiese disfrutar.

No obstante, el proyecto sería abandonado a la muerte de Urbano VIII, debiendo esperar hasta 1730, año en que el Papa Clemente XII organizó un concurso para rediseñar la fuente. Curiosamente, el concurso lo perdió Nicola Salvi pese a lo cual recibió el encargo papal. Éste empezó su obra en 1732, y murió en 1751 sin poder verla completada, siendo Pannini, quien la concluyese en el año 1762.

En verdad estamos ante una auténtica obra maestra, tanto arquitectónica como escultórica. Con 20 m de ancho por 26 m de altura, dispuesta de nuevo como un enorme escenario teatral, nos sorprende el dramatismo de la escena, la elegancia y sobriedad de los mármoles esculpidos, la sutil combinación de elementos clásicos y barrocos, la continua y acariciadora cadencia del agua. Y si bien es hermosa durante el día, resulta imprescindible visitar la fuente durante la noche, para disfrutar del mágico espectáculo de su iluminación.


Se trata además de una fuente muy rica en símbolos. Así, dominando la escena, se eleva un "Arco del Triunfo" que representa el "palacio real del Oceáno", formado por cuatro columnas corintias que enmarcan las dos plantas, y coronado por un ático con diferentes estatuas, decorado por una balaustrada.


En el centro del arco nos encontramos un gran nicho, para conferir equilibrio y simetría al conjunto. A su izquierda, en un nicho más pequeño, la figura de la "Abundancia" (realizada por F.Valle), y sobre ella un relieve que nos informa "Agripa aprueba el proyecto del acueducto", esculpido por Andrea Bergondi.

En el nicho de la derecha tenemos la figura de la "Salubridad", también obra de F.Valle, y sobre ella otro relieve: "Joven virgen que señala el camino a los soldados romanos", de G.B.Rossi.


Y llegamos a la hornacina central, de la que surge con vibrante fuerza y movimiento la figura del "Océano", que conduce con mano firme un carro tirado por dos caballos marinos, a los que por su diferente intensidad plástica se ha denominado popularmente como "caballo plácido" y "caballo inquieto". Cada uno de ellos es guiado a su vez por un hermoso tritón (esculpidos por P. Bracci en 1762), que emerge vivamente del agua, trasmitiendo un enorme dramatismo al conjunto, muy del gusto del barroco; no en vano, todo este enorme conjunto que combina el agua y la roca tallada, extendiéndose hasta la mitad de la plaza, se denomina "Domando las aguas".




Ahora bien, si la "Fontana di Trevi" se ha convertido en un lugar de obligada visita en Roma, no es únicamente por su espectacular belleza; a ello ha contribuido de una manera muy especial el séptimo arte. Y es que todos tenemos en la memoria ese sensual baño de Anita Ekberg  invitando a un maravillado Marcello Mastroianni a hacer lo mismo en la mítica "La dolce vita" o a la entrañable Elsa de "Elsa y Fred", zambulléndose en la fontana para imitar a la propia Anita.

Pero si hay una película que ha influido como ninguna en la forma en la que nos acercamos hoy a la "Fontana di Trevi", es sin duda "Tres monedas en la fuente" (1954). En ella, tres secretarias estadounidenses viajan a la "Ciudad eterna" para encontrar el amor...y lo encuentran después de haber arrojado unas monedas en la fontana ☺

Nace así una costumbre que se mantiene hasta hoy, y que cumplimos, sin excepción, todos los visitantes:
  • Si arrojas una moneda: volverás a Roma.
  • Si arrojas dos monedas: encontrarás el amor.
  • Si arrojas tres monedas: te casarás con la persona que conociste.
En mi caso, el primer punto se ha cumplido, el segundo y el tercero aún los estoy esperando ☺


Sea como sea, lo cierto es que todo aquel que visita la fuente arroja su moneda, con lo que el Ayuntamiento llega a recaudar hasta 3000€ diarios, que son destinados a obras de caridad, lo que en cierto modo, es una forma de dar y recibir amor.

Bueno, pues esto es todo lo que quería compartir hoy con vosotros. Espero que os haya gustado, o al menos os haya podido resultar interesante, y os invito a visitar esta auténtica obra de arte. Es cierto que la primera vez que se contempla es especialmente mágica, pues al entrar en la plaza parece que retrocedamos varios siglos en el tiempo; es cierto que está siempre repleta de turistas, de carteristas, de vendedores ambulantes, de bullicio... pero si nos logramos abstraer de todo ello, disfrutaremos sin duda de uno de los lugares más hermosos del mundo. Realmente merece la pena.



Y por hoy me despido como siempre, dando la bienvenida a los nuevos seguidores que espero pasen por aquí ratitos muy agradables, y agradeciendo de corazón todas vuestras visitas y cariñosos comentarios,que como siempre digo son el motor de este pequeño rincón. Espero que estéis disfrutando mucho de vuestras vacaciones, y si aún os queda un poquito para comenzarlas, mucho ánimo y mucha paciencia!!


Un Fuerte Abrazo y Sed Felices!




sábado, 21 de julio de 2018

Roma, fuentes y Bernini

Hablar de Roma es, entre otras muchas cosas, hablar de fuentes, pues no en vano es la ciudad del mundo con el mayor número, más de 2000. Y si hablamos de Roma y de sus fuentes, es obligado hablar de un escultor extraordinario: Gianlorenzo Bernini

Os apetece realizar un pequeño recorrido por algunas de sus fuentes más importantes? Pues vamos a ello!

Sin ninguna duda, la plaza más famosa de la llamada Roma barroca es la "Plaza Navona". Se encuentra ubicada sobre el antiguo estadio de Domiciano, construido en el año 86 d.c. lo que explica su particular forma. Dicho estadio, con capacidad para 33.000 personas, fue más tarde restaurado por Alejandro Severo, celebrándose en él competiciones de lucha, lanzamiento de jabalina o carreras deportivas. Ya en 1477 se instalará aquí el principal mercado de la ciudad, siendo la plaza pavimentada poco después por orden de Inocencio VIII.

En el siglo XVII aquí se celebrarán juegos, desfiles, torneos, fiestas y funerales, así como espectáculos teatrales improvisados. Curiosamente, en verano la plaza se llenaba de agua, convirtiéndose en una gran piscina para los habitantes de Roma. A finales del siglo XIX el mercado se trasladó al "Campo de' Fiori", quedando la plaza como un gran espacio de paseo. Y fue en 1968 cuando finalmente se cerró al tráfico, adquiriendo el aspecto que tiene en la actualidad.

Pues bien, entrar en la "Plaza Navona" es como entrar en un enorme decorado teatral, con toda la exuberante y exaltada belleza del barroco. Pero además, nos permite ser testigos privilegiados, de una de las rivalidades más famosas de la historia del arte, la que se estableció entre el escultor Gianlorenzo Bernini, y el arquitecto Francesco Borromini.



Sin ninguna duda, el monumento más famoso de la misma es la "Fuente de los Cuatro Ríos" (Fontana dei Quattro Fiumi). Obra de Bernini, la encontramos imponente y majestuosa en el centro de la plaza, dando la bienvenida al visitante. Cuando Bernini presentó su proyecto al Papa Inocencio X, el jóven escultor no contaba ni mucho menos con el favor papal; sin embargo, tal fue la envergadura del mismo, que el Pontífice hubo de conceder su aprobación, convirtiéndose además, en adelante, en el principal protector del artista.


Fue construida entre 1648 y 1651, siendo inaugurada en junio de dicho año. En ella encontramos sin duda los cuatro principios básicos del barroco: teatralidad, expresividad, escenografía y movimiento. 

Las cuatro figuras centrales, de mármol travertino, representan los cuatro ríos más importantes del momento, utilizados a su vez para representar los cuatro continentes en los que se había instaurado el catolicismo:
  • El Nilo, que representa África, aparece con los ojos vendados para indicar su orígen desconocido.
  • El Ganges, que representa a Asia, aparece sosteniendo un gran remo, para indicar que su enorme longitud lo convertía en río navegable.
  • El Danubio, que representa Europa, aparece mirando hacia los emblemas papales de Inocencio X, para dejar constancia de su papel como Cabeza de la Iglesia europea.
  • Y por último el Río de la Plata, representando América, aparece rodeado de monedas para simbolizar la riqueza que llegaba de dicho continente.

El elemento central de la fuente es un enorme obelisco, procedente del Circo de Majencio. Sin embargo, lo que nos da idea de la genialidad del artista, es el recurso utilizado para que dicho obelisco parezca flotar materialmente en el aire. En efecto, Bernini va a idear una gruta hueca por debajo de las figuras, en la que encontraremos animales como un caballo, una serpiente de tierra (en la parte alta, cerca del obelisco), una serpiente de mar, un delfín (que funciona como desagüe), un cocodrilo, un león y un dragón.




El obelisco, por su parte, está rematado por la figura de una paloma, sosteniendo en su pico una ramita de olivo:



Bueno, habíamos dicho que la "Plaza Navona" era también el escenario de una de las rivalidades más famosas de la historia del arte. Pues bien, justo frente a la "Fuente de los Cuatro Ríos", se eleva la "Iglesia de Santa Inés en Agonía" (Chiesa de Sant'Agnese in Agone), cuya fachada fue diseñada por Francesco Borromini. 


El arquitecto y el escultor fueron de todo excepto amigos, llegando el segundo a manifestar que Borromini "había sido enviado para destruir la arquiectura". Fue tal la rivalidad, que según una leyenda, la figura que representa al Nilo, aparece tapándose los ojos para protegerse de la visión de la "abominación" que supone la Iglesia de Borromini, mientras el Río de la Plata parece protegerse de su derrumbe. Sin embargo y en honor a la verdad, la fuente fue terminada dos años antes de que a Borromini le fuese siquiera encargada la Iglesia ☺

Bien, si seguimos dando un paseo por la plaza, vamos a encontrar otras dos fuentes que merecen también nuestra atención, y en las que de una forma u otra  participó Gianlorenzo Bernini. 

En el extremo norte nos encontramos con la "Fuente de Neptuno" (Fontana del Nettuno), construida en 1576 por Giacomo della Porta. Con una base estrellada, en su centro encontramos una imponente estatua de Neptuno atacando a leones marinos, rodeada  en cada uno de sus puntos cardinales por cuatro nereidas. Fruto de la lucha, los caballos salen huyendo, dando la sensación de querer abandonar la fuente.

La curiosidad es que, el propio Bernini, realizaría una serie de retoques en la estructura de la fuente un siglo después, en 1651, por lo que la ésta no tiene un riguroso orden simétrico.


En el extremo sur, nos encontramos con la "Fuente del Moro" (Fontana del Moro), también proyectada por Giacomo della Porta, aunque fue Bernini quien añadió la figura central: el "Moro" al que la fuente debe su nombre.



Dejamos la "Plaza Navona" y nos dirigimos a otra famosísima plaza romana, la "Plaza Barberini" (Piazza Barberini), en cuyo centro nos deslumbra otra espectacular obra de Gianlorenzo Bernini: la "Fuente del Tritón" (Fontana del Tritone).


Se trata de un encargo, realizado por el patriarca de la familia Barberini al escultor. Construida en 1643, se caracteriza por la aparente falta de sostenes arquitectónicos: el dios marino Tritón aparece sentado sobre una gran concha bivalba, que se apoya sobre las colas arqueadas de cuatro delfines que, a su vez, entrelazan la tiara papal con llaves cruzadas y las abejas heráldicas de los Barberini .

El propio Tritón, con la ayuda de un caracol marino, sopla hacia lo alto el agua que da vida a todo el conjunto escultórico. Una absoluta maravilla, propia de un genio como Bernini.



Y la última parada de nuestro recorrido será la "Plaza de España" (Piazza di Spagna), de tal modo que en la base de la famosísima "Escalinata de la Trinidad del Monte", vamos a encontrar la bella y particular "Fuente de la Barca" (Fontana della Barcaccia"), erigida por Pietro Bernini, en colaboración con su extraordinario hijo Gianlorenzo.


Si visitáis Roma en Agosto, probablemente la encontrareis repleta de turistas, intentando sofocar en sus aguas los calores del verano. Si conseguís abriros paso entre ellos, podréis contemplarla ☺


Su elemento central es una curiosa embarcación (probablemente inspirada en un modelo romano de la antigüedad) de cuyos costados va brotando el agua. Dado que fue un encargo del Papa Urbano VIII, miembro de la familia Barberini, sus emblemas, el sol y la abeja, se encuentran también adornando la obra. Sin ninguna duda, uno de los elementos más emblemáticos y visitados de Roma:



Bueno, pues por hoy esto es cuánto quería compartir con vosotros. Espero que os haya podido resultar interesante, y hayáis disfrutado de este pequeño paseo virtual.

Sin más, me despido dando la bienvenida a los nuevos seguidores, que espero pasen por aquí ratitos agradables y se sientan como en casa. Y como siempre, agradeciendo de corazón todas vuestras visitas y cariñosos comentarios, que como os digo, son el motor de este pequeño rincón.

Espero que estéis aprovechando muy bien el verano, bien si estáis ya de vacaciones o contando los días para empezar a disfrutarlas. Os deseo a todos una muy feliz semana!

Un Abrazo y Sed Felices!


sábado, 23 de junio de 2018

El Puente Sant' Angelo

El Puente Sant' Angelo, que hoy se eleva majestuoso sobre el río Tíber, fue mandado construir en el año 136 por el emperador Adriano, con el fin de permitir el acceso desde el Campo de Marte, a lo que sería su mausoleo personal y familiar, el icónico Castillo Sant' Angelo

En un principio se denominó Puente "Aelius" (Elio, por el nomen del emperador). Estaba formado por tres grandes arcos centrales y dos pequeñas rampas inclinadas, sostenidas por tres pequeños arcos en el caso de la de la orilla derecha y por dos en la de la izquierda. 

En el año 590, una epidemia de peste sacudió la ciudad de Roma. Cuenta la leyenda que el Papa Gregorio I vio al Arcángel San Miguel envainar su espada sobre la cima del castillo, lo que significaba que la enfermedad había sido derrotada, de modo que en agradecimiento, a partir de entonces tanto el Puente como el Castillo pasaron a denominarse Sant' Angelo.

Llegó el año 1450, y durante el jubileo, debido a la gran multitud de peregrinos, parte del puente se derrumbó, con lo que muchos de ellos murieron al caer al río. Fue entonces reconstruido, intentando recuperar la mayor parte de su estructura original, concretamente sus tres grandes arcos centrales.

En el año 1535, el Papa Clemente VII destinó los ingresos del peaje que había que pagar para cruzar el puente, para erigir las estatuas de los apóstoles San Pedro (de Lorenzetto) y San Pablo (de Paolo Taccone), que hoy dan la bienvenida al visitante, que proveniente de cualquier parte del mundo, lo cruza diariamente en una fantástica amalgama de razas, lenguas y culturas.




Sin embargo, si hay algo que confiere a este puente un aura del todo mágica y permite al peregrino experimentar una profunda sensación de plenitud, de silencio y recogimiento, a pesar del bullicio siempre circundante, son sin ninguna duda los diez ángeles que en 1669, el Papa Clemente IX encomendó al mayor escultor de su generación, al artista del que toda Roma es museo, podríamos decir, a Gian Lorenzo Bernini .

Diseñaría Bernini diez Ángeles, que sostendrían entre sus manos los elementos de la Pasión de Cristo. Sin duda, los diez ángeles más hermosos de Roma ( y es difícil, en una ciudad repleta de belleza), pues son los más místicos, los más poderosos en toda su grandiosa sencillez, capaces de penetrar en el corazón humano, trasmitiéndonos a la vez el dolor al que se vio sometido por nosotros el Hijo de Dios, pero también dejando entrever en su expresión la esperanza y la alegría, porque una vez alcanzado el fin del camino, Él nos espera, y nos liberará de cada uno de esos elementos de Pasión que nos vamos encontrando cada día de nuestra vida. Diez ángeles que convierten el paso de este puente, en un verdadero camino espiritual.

Todos ellos fueron diseñados por Bernini, siendo la mayor parte realizados por sus alumnos, aunque él terminó personalmente dos : el ángel que porta la Corona de espinas, y el que porta la inscripción INRI. Los dos que hoy podemos ver sobre el puente son dos réplicas, pues los originales fueron requisados por el Papa Clemente IX para su colección particular, y  hoy se encuentran en la iglesia de Sant’Andrea delle Fratte, también en Roma. 

Siendo ésta la primera experiencia de Bernini en el exterior, diseñó las figuras de los ángeles con un canon adelgazado, siendo las cabezas relativamente pequeñas, pronunciados los pliegues que envuelven la anatomía, ocultándola y creando esa sensación de crispado dramatismo, que a la vez explota en una profunda emotividad y trascendencia religiosa. 


Ángel con la Columna: Antonio Beams, inscripción “Tronus meus in columna”

Ángel con las fustas: Lazzaro Morelli, inscripción “In flagella paratus sum”

Ángel con la Corona de espinas: copia de de Paul Naldini 
Inscripción “In aerumna mea dum configitur spina”

Ángel con los clavos: Girolamo Lucenti, inscripción “Aspicient ad me quem confixerunt”

Ángel con la Cruz: Ercole Ferrata, inscripción “Cuius principatus super humerum eius”

Ángel con la esponja: Antonio Giorgetti, inscripción “Potaverunt me aceto”

Ángel con la lanza: Domenico Guides, inscripción “Vulnerasti cor meum”


Sin duda, y pese a que como digo hoy el Puente está siempre repleto de visitantes, de vendedores ambulantes, de voces y bullicio, hay que recorrerlo en silencio, detenerse un momento bajo cada uno de ellos, contemplar su belleza, escucharlos y recibir su legado, que no es otro que el Amor de Cristo, quien a través de cada uno de esos terribles instrumentos experimentó el mayor dolor imaginable, para regalarnos la mayor dicha imaginable, la Vida Eterna junto a Él.

Y ya, al final de nuestro recorrido, nos espera el Castillo, del que hablaremos en otra ocasión, pero desde el cual podemos disfrutar también de unas maravillosas vistas del Puente, del Tíber, y de la Ciudad Eterna:




Bueno, pues esto es todo lo que quería compartir hoy con vosotros; espero que os haya gustado, o al menos os haya podido resultar interesante. 

Sin más me despido como siempre, dando la bienvenida a los nuevos seguidores que espero pasen por aquí ratitos muy agradables, y por supuesto, agradeciendo de corazón todas vuestras visitas y cariñosos comentarios, pues como ya sabéis, son el motor de este pequeño rincón. Os deseo muy feliz domingo, y mejor semana.

Un Abrazo y Sed Felices!



miércoles, 13 de junio de 2018

Siempre llegarás a alguna parte...

... si caminas lo suficiente"!

Efectivamente, estas palabras forman parte de uno de esos diálogos cargados de "lógica" que mantienen "Alicia" y el "Gato de Cheshire", y que constituye mi pasaje favorito de la obra. Pues bien, precisamente a partir de él, se me ocurrió realizar el adorno para el jardín que os quiero mostrar a continuación, y que además me permite participar por primera vez en el "Reto Mensual Bloguer@s" que organiza en esta ocasión nuestra amiga Lola, autora del magnífico blog  El Refugio de Lirtea. y a quién sin ninguna duda todas conocéis y admiráis.

En esta ocasión el tema elegido por ella ha sido "Carteles, flechas, señales...", de modo, que, como digo, aquí está mi humilde contribución:



Dentro del proceso de "remodelación" que estamos llevando a cabo en el jardín (del que os había hablado ya en alguna ocasión), decidimos habilitar una zona hasta ahora ocupada por macetas, para crear un pequeño "arriete", combinando unos cuantos árboles con rosales que aporten aroma y color.

Pues bien, una vez dispuestas las plantas, es obligado colocar algunos adornos que ayuden a crear un ambiente personalizado en este rinconcito. Por ello e inspirándome en los maravillosos patios cordobeses, utilicé unas macetas colgantes en el muro, así como unas pequeñas jaulas que aportasen un toque retro.

Y es aquí, que como toque "singular", se me ocurrió seguir el consejo del "Gato de Cheshire" y realizar un "cartel de direcciones", de modo que fuese cual fuese el camino elegido, alcanzásemos siempre un destino muy especial:


Para llevarlo a cabo he utilizado un elemento que está muy de moda: algunas tablas de un palet de madera, que muy amablemente me desmontó, cortó (con la forma que le pedí) y lijó, uno de los jóvenes de mantenimiento del lugar en el que trabajo.

Una vez en casa, lo primero que hice fue dar un par de manos de pintura "Chalk paint" de "DecoArt", en color "Primitive". Es un placer trabajar con esta pintura en la madera, pues cubre perfectamente y proporciona un acabado con un tacto muy suave. 

Una vez seca la pintura, tocaba escribir las direcciones. Para ello utilicé el tono "Rustic" de la misma marca, y una plantilla de estarcido. Por último, le apliqué dos capas de barniz para proteger bien la pintura, puesto que va a estar colocado en el exterior. Aquí podéis ver nuestras flechas, en pleno proceso de secado:


Para la etapa de montaje tuve la suerte de contar con la inestimable ayuda de mi padre. Lo que hicimos fue unir cada una de las tablas al listón central con un par de tirafondos, y ya tenemos nuestro "cartel de direcciones":



El siguiente paso, colocarlo en el jardín. Para ello compramos en "Bricor"  un pequeño bloque de hormigón, un saquito de cemento, y nos pusimos "manos a la obra" (de algo sirven los programas de "Bricomanía" jejejej). Para darle un acabado más decorativo dejamos caer unas piedrecitas de marmolina y esperamos que fragüe el cemento. 

Una vez bien firme, con un poquito de lana de acero, fuí decapando suavemente por diversas zonas, levantando un poco la pintura y alguna astilla, para imitar los efectos de la intemperie, de modo que el poste quedase mejor integrado entre la vegetación:



La verdad es que estoy muy satisfecha del resultado; es un trabajo sencillo, que sin embargo resulta muy decorativo. Espero que os haya gustado, y recordad, el camino que tomemos dependerá siempre del lugar al que queramos llegar, aunque, lo realmente importante, serán las personas que encontramos mientras lo recorremos... A veces la vida nos concede el privilegio de compartir tiempo y espacio con los más grandes, y de nosotros depende saber aprovecharlo: aprender, disfrutar, soñar y reír con ellos, sin olvidarnos nunca de detenernos un instante... para oler las flores.



Bueno, pues esto es cuanto quería compartir hoy con vosotros. Como digo, con esta entrada participo por primera vez en el "Reto Mensual Bloguer@s", de modo que espero hacerlo todo bien!


Y sin más me despido como siempre dando la bienvenida a los nuevos seguidores que espero pasen por aquí ratitos muy agradables, y agradeciendo de corazón todas vuestras visitas y cariñosos comentarios. Espero que disfrutéis mucho de lo que queda de semana, y Feliz Día de San Antonio!!

Un Fuerte Abrazo y Sed Felices!



miércoles, 30 de mayo de 2018

Reto Amistoso nº 101: "Dulce Cumpleaños"

Hola a todos! Cómo estáis? Decimos adiós al mes de Mayo, y como cada día 30, lo hacemos compartiendo un reto entre amigos; puede haber mejor forma?

Efectivamente, casi sin darnos cuenta estamos ya en el "Reto Amistoso nº 101", nada más y nada menos! En esta ocasión, nos llega de la mano de TIA KEKO, y el tema elegido es "Fiestas y Cumpleaños". 

Lo cierto es que el tema tiene muchas posibilidades: regalos, decoración, tartas... pero en mi caso me he decantado por la más clásica, algo que nunca puede faltar en estas celebraciones, y aquí está mi humilde contribución. Una tarta de cumpleaños inspirada en una de mis mayores pasiones, el musical "El Fantasma de la Ópera".


Aquellos que me conocen, saben que siento una especial debilidad, tanto por la historia de ese genio enmascarado que vaga por los subterráneos de la Ópera de París, desdichado e incomprendido, como por el maravilloso musical de Sir Andrew Lloyd Webber. De modo que, tratándose de una tarta para mi cumpleaños, decidí seguir ese dicho tan popular de "Como Juan Palomo, yo me lo guiso, yo me lo como" y elaborar una  inspirada en mi querido Fantasma. 

La iconografía del musical me lo ponía relativamente fácil, pues los elementos esenciales son una rosa roja y una máscara blanca, sobre un fondo negro. Entonces...un fondo mejor que el chocolate? Con todo ello en mente me puse manos a la obra. 

El primer paso consiste en la elaboración de un bizcocho de chocolate. Vamos con la receta:

INGREDIENTES:
  • 1 yogur natural
  • 3 vasos de yogur de harina "bizcochona" (la que lleva levadura )
  • 2 vasos de yogur de azúcar 
  • 1/2 vaso de yogur de aceite 
  • 3 huevos
  • la raspadura de un limón
  • 1 vaso de yogur de cacao en polvo (mejor sin azúcar añadida)

PREPARACIÓN:
Batimos en un recipiente hondo los huevos y el azúcar hasta obtener una pasta esponjosa. Añadimos el yogur, el aceite y la raspadura de limón y seguimos batiendo. Ahora la harina (tamizada) y por último el chocolate en polvo. 
Batimos todo bien con unas varillas y dejamos reposar la masa mientras vamos engrasando nuestro molde con un poquito de mantequilla.
Vertemos la masa en el molde, y horneamos a 180ºC durante 30-35 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo, éste salga seco.


Mientras enfría nuestro bizcocho, vamos a ir elaborando la máscara. Para ello necesitamos "fondant" de color blanco, azúcar glass, un rodillo de madera, y un molde (en este caso he utilizado un antifaz de los que se usan en Carnaval). 

Estiramos el "fondant" con el rodillo espolvoreando un poco de azúcar glass, y lo colocamos sobre el antifaz, recortando los orificios de los ojos. Presionamos bien para marcar formas y volúmenes, y lo dejamos endurecer. Dado que estamos hablando de "El Ángel de la Música", voy a elaborar también una clave de sol y unas notas musicales, dibujándolas sobre la lámina de "fondant" con un palillo de madera y recortando con mucho cuidado.

Para acelerar el endurecimiento, podemos dejar nuestras piezas sobre una fuente de calor (en mi caso sobre el radiador)


Vamos a rellenar de nata nuestro bizcocho, por tanto necesitamos medio litro de nata para montar, y tres o cuatro cucharadas soperas de azúcar (a mí no me gusta que quede demasiado dulce). La montamos bien con nuestras varillas y la dejamos en la nevera, mientras procedemos a cortar por la mitad nuestro bizcocho. En mi caso he utilizado una lira que compré hace años en una "Expo-Tarta".

Utilizamos una espátula de silicona para ir cubriendo de nata la parte inferior que hemos dejado; bien abundante, que caiga por los lados ☺ y cubrimos de nuevo con la parte superior.

Llegamos al siguiente paso: la cobertura de chocolate. Vamos a utilizar chocolate para repostería (en mi caso de "Nestlé") y lo vamos a derretir al baño maría con un poquito de mantequilla. Una vez bien líquido, lo aplicamos con espátula sobre la superficie del bizcocho, alisamos lo más posible y dejamos que caiga un poquito por los lados, mezclándose con la nata. Lo que pretendo es jugar con el blanco y el negro, que por algo son los colores de las teclas del piano ☺

Nuevamente debemos esperar a que el chocolate enfríe y endurezca, y así al cabo de un rato, ya tenemos nuestra tarta lista para decorar. Lo primero que colocamos es la máscara, que voy a sujetar por detrás con dos palitos de brocheta, de manera que se mantenga elevada. A continuación la clave y las notas musicales, y por último la rosa, que en este caso es de gominola, comprada en una tienda de "chuches".

Como se trata de una tarta de cumpleaños, es obligatorio colocar unas velas. Las vamos pinchando alrededor...et voilá! 

Ya tenemos lista nuestra tarta, que, a buen seguro, encantaría al mismísimo Fantasma!!


Lo cierto es que con la repostería creativa se nos abre un amplio mundo de posibilidades, y no sólo podemos conseguir postres deliciosos, sino también hermosas creaciones, que además van a embellecer nuestra mesa y sorprender a nuestros invitados.



Bueno, pues después de cantar el "Cumpleaños Feliz", pedir un deseo y soplar las velas...ya sólo nos queda empezar a repartir tarta!

Bon appetit amigos!!



Bueno, pues como os digo, con esta entrada participo en el RETO AMISTOSO Nº 101 y espero que os guste mi tarta de cumpleaños, inspirada en el "Fantasma de la Ópera", hayáis disfrutado tanto como yo realizándola.



Y sin más, me despido como siempre dando la bienvenida a los nuevos seguidores que espero pasen por aquí ratitos muy agradables. Quiero también agradecer de corazón todas vuestras visitas, comentarios, ideas, sugerencias... pues ya sabéis que son el motor de este pequeño rincón. Hasta el próximo reto!

Un Abrazo y Sed Felices!