"Art is the only serious thing in the world. And the artist is the only person who is never serious" Oscar Wilde.



"Haz lo necesario, después todo lo posible, y así conseguirás hasta lo imposible" San Francisco de Asís


domingo, 18 de septiembre de 2016

"Le Palais Garnier". Viaje al interior del Palacio de los Sueños.

Cruzar el umbral del "Palais Garnier" supone adentrarse en un mundo mágico, sublime y misterioso; olvidar por una horas la rutina de la vida cotidiana y dejar que nuestro espíritu se eleve hasta ese plano divino en el que habitan "Apolo" y sus musas. Ese era el objetivo de Garnier al crear su obra maestra, y vive Dios que lo consiguió.

Todo en el interior de la Ópera está perfectamente diseñado para que el espectador alcance una experiencia casi "mística". Cada escultura, cada pintura, cada punto de iluminación, cada espejo, cada tonalidad; nada es casual. El propio Garnier escribió en 1871: "La música de los sonidos por supuesto es muy grande y poderosa, pero la música de los tonos también tiene su fuerza y su persistencia; es esta música de los colores la que modifica invisiblemente vuestros pensamientos e incluso vuestras acciones..." 

Con tanto cuidado diseñó Garnier su Ópera, que no quiso dejar al azar ni el recorrido que debían hacer los espectadores, estableciendo una especie de camino "iniciático", plagado de sorpresas, que los atrapase no sólo durante la representación, sino del principio al fin de su estancia allí. Hoy en día, casi dos siglos después, cientos de personas de los cinco continentes se dejan atrapar diariamente por tan mágica atmósfera.

Por mi parte, aquellos que me conocen saben de mi especial debilidad por ese misterioso y extraordinario personaje conocido como "El Fantasma de la Ópera", y por tanto comprenden, con generosa benevolencia, la poderosa fascinación que la "Ópera Garnier" ejerce sobre mí y esa extraña y mágica sensación que me envuelve al recorrer los dominios del "Ángel de la Música".

De modo que si os apetece que realicemos juntos esta visita, adentrémonos sin más en el "país de las hadas".


El acceso al recorrido se hace por el "Pabellón del Jefe de Estado", en el que como comentamos en el post anterior nos recibe el busto de Charles Garnier. Desde allí pasamos a la taquilla, frente a la cual encontramos una placa de reconocimiento a los "benefactores" de la ópera:


Podemos ver entonces la característica superficie circular de la "Rotonde des Aboneés"Situada bajo la sala de espectáculos, era el punto por el que los espectadores más elegantes, los "abonados", accedían al teatro, y allí donde "el servicio espera a sus señores", según palabras del libretista "Charles Nuitter".


La imponente belleza de sus columnas, espejos, mosaicos o jarrones (dibujados por el propio Garnier) no deben impedir que nuestra mirada se dirija hacia la bóveda, concretamente a una singular inscripción circular, escrita en letras árabes, con la que el artista quiso firmar su inmortal obra (en una época en que no era lo acostumbrado): "Jean-Louis Charles Garnier, arquitecto. 1861-1875".

Rodea la inscripción un peculiar "zodiaco" (obra de "Louis-Félix Chabaud"), de modo que deberemos empezar a leerla en el signo de Géminis, para ir girando en el sentido inverso de las agujas del reloj ("cosas" de los genios). Junto al zodiaco, encontramos cuatro cabezas de hombre que en realidad son alegorías de los cuatro puntos cardinales, constituyendo una brújula casi "mística", que gira en este caso sí, a favor de las agujas del reloj.


Una vez atravesamos la "rotonda de los abonados", bajo la "gran escalera", nos espera una de las figuras más enigmáticas de este "templo" de la música; llegamos a la "Bassin de la Pythie".


Cuenta la leyenda que en un lugar de proverbial belleza, en la ladera del monte Parnaso, el dios "Apolo" mantuvo singular combate con una enorme serpiente de nombre "Pitón". El dios de la música resultó vencedor, adquiriendo así el don de la profecía, y decidiendo establecer en tan hermoso lugar el oráculo al que acudiesen peregrinos de todos los lugares de la tierra en busca respuestas; nació así el "oráculo de Delfos".

El oráculo se encontraba en una profunda cueva. En su estrecha entrada aparecía colocado un trípode, y sentada sobre él la "Pythie" o "Pitonisa" (llamada así en honor a la serpiente que derrotase "Apolo"). Era ella la encargada de entrevistar a los consultantes, y quien les trasmitía las respuestas que le dictaba el propio dios. 

Volvamos a la "Ópera Garnier". Si hemos venido diciendo que todo el edificio fue concebido como un verdadero santuario dedicado a la música, plagado de liras y coronado por el dios "Apolo"; si nos encontramos en el interior de un nuevo "Templo de Apolo", no ha de extrañarnos entonces llegar hasta esta especie de gruta, en la que, sentada en su trípode, nos recibe la "Pitonisa", para escuchar nuestras preguntas y mostrarnos el camino.

Realizada en broce por la "duquesa de Castiglione-Colona" (escondida tras el pseudónimo de "Marcello"), se dice que Garnier se encaprichó de esta estatua, mandó comprarla en el Salón de 1870, y realizó el mismo los dos candelabros que la acompañan.


Durante mi visita al teatro tenía lugar una exposición de diferentes piezas de vestuario, empleadas en algunas de las óperas allí representadas, como veréis en varias fotografías.

Bueno, llegados a este punto, espero haber despertado vuestra curiosidad sobre parte de los misterios que encierra la "Ópera de París", y por ello quisiera haceros una recomendación. Se trata de una novela en la que la "Ópera Garnier", "La Pythie" y "El Fantasma", son protagonistas de una fascinante historia de amor y misterio. Su título es "El Violín Negro", y su autora Sandra Andrés Belenguer. 

Escrita desde un profundo amor y conocimiento de París y la historia de "El Fantasma de la Ópera", en ella encontraréis un apasionante e instructivo recorrido por la "Ópera Garnier" y todos sus "secretos" (Sandra es una de las pocas personas que ha podido acceder a los subterráneos del teatro en los que se encontraban los "aposentos" del "Fantasma"), descubriréis los misterios que encierran lugares muy conocidos de París (que a partir de entonces estoy segura veréis con otros ojos), y os acercaréis a la obra y la personalidad de "Gastón Leroux", el periodista que dio a conocer al mundo a nuestro extraordinario "Fantasma" (y no en vano Leroux sostuvo hasta su muerte que "Erik" existió, que su historia fue real, y que él se limitó a mezclar ficción y realidad con el fin de proteger la verdadera identidad de ciertos personajes). En definitiva, estoy segura de que os va a encantar! 

Continuemos nuestro recorrido accediendo a una de las estructuras más impresionantes del edificio, "Le Grand Escalier" y la sublime nave de treinta metros de altura. 

El propio Garnier, consciente de su magnitud diría : “En primer lugar, permítanme decir que esta gran escalera fue aprobada casi por unanimidad, aunque fuera un poco en detrimento del conjunto del monumento, que parece haberse condensado en este único punto: la Ópera es la escalera, al igual que los Inválidos son la cúpula, y Saint-Étienne-du- Mont es el púlpito. No me quejo en absoluto de esta condensación en un punto, que puede bastar para cubrir de gloria a un arquitecto, al igual que ganar una batalla puede bastar para cubrir de gloria a un general…”

Concebida como una escalera de doble hélice, se desliza como una imponente cascada de mármol blanco, en la que no obstante reina el color con rojas balaustradas, que apoyan sobre una "zanca" de mármol verde de Suecia, y zócalos con hasta nueve hileras de mármoles diferentes. 


A lo largo de la escalera  vamos encontrando diferentes grupos de figuras realizadas en bronce (alegorías del teatro y la música, candelabros adornados con liras...) que portan aparatos de alumbrado, como si fuesen las encargadas de iluminar nuestro camino hacia ese plano superior, ese mundo fantástico en el que dejar atrás nuestra mortal condición para habitar entre los dioses por unas horas.



A partir de un conjunto de estructura clásica, Garnier quiso crear un teatro, dentro de un teatro. Tal fue la intención del arquitecto: en los cuatro lados de la planta principal se levantan auténticos proscenios de preciosos mármoles; los peldaños de las escaleras son espaciados y bajos, no sólo para permitir a las mujeres de la época subir con sus entallados vestidos, sino para enlentecer el recorrido (llegaba a tardarse una hora en acceder a los palcos), de modo que los recién llegados pudiesen ser vistos por aquellos que ya se encontraban en las hermosas balconadas de segundo y tercer piso. 





En definitiva, quiso crear un teatro al que al que acudir no sólo para disfrutar de la representación, sino para formar parte de ella; un lugar en el que ver, y ser visto. 




En lo alto de la escalera encontramos la monumental puerta que conduce a la orquesta. Un imponente frontón aparece coronado por dos niños de mármol blanco, apoyados sobre el escudo de armas de París, en bronce. A ambos lados del frontón, sendas cariátides: "la Tragedia", que sostiene una espada, y "la Comedia" que porta un arpa dorada. Ambas están construidas con diferentes mármoles preciosos: amarillo de Siena, verde de Suecia, rojo griota, pretendiendo Garnier con ello revivir la escultura policromada de los romanos.




Por su parte, el techo se encuentra decorado con cuatro grandes grupos alegóricos: al norte, frente a la entrada principal tenemos "El triunfo de Apolo" (una vez más aparece "nuestro dios"), a la derecha se encuentra "Minerva combatiendo la fuerza bruta ante el Olimpo reunido". Al sur, "El encanto de la música", y a la izquierda "La ciudad de París recibiendo el plano de la nueva Ópera". Postreras obras de "Isidore Plis", hubieron de ser terminadas por su alumno "George Clairin".



Considerémonos ahora privilegiados espectadores, que circulan por los imponentes pasillos camino de nuestro palco. Fijémonos en la riqueza decorativa de los suelos, alfombrados por refinados mosaicos de mármol (donde ningún modelo se repite), las soberbias columnas de piedra del Jura, con su característico aspecto degradado, o los elegantes bancos de los rellanos intermedios.




A lo largo de los pasillos, entre las numerosas hileras de palcos, Garnier había previsto colocar la colección de bustos que decoraban la antigua "Ópera Le Peletier", pero al desaparecer la mayor parte en el incendio de 1873, decidió ir instalando por toda el teatro, hasta más de sesenta bustos de mármol blanco de diferentes artistas: compositores: "Berlioz", "Gounod"; coreógrafos: "Noverre"; libretistas: "Beaumarchais"; cantantes: "Duprez", "Nouurrit", o bailarinas: "Taglioni", "Grisi".



Avancemos ahora por el pasillo izquierdo, dejando atrás palcos y compositores, hasta llegar a a última puerta. Habremos alcanzado el lugar más "especial" de la "Ópera Garnier", el "Palco número 5","SU" palco.


Efectivamente, este es el lugar desde el que "Erik" contemplaba la función, exigiendo por ello que siempre permaneciese libre para él. De hecho, cuando no se seguían sus instrucciones y era ocupado por algún espectador, éstos solían  abandonarlo presas del pánico, refiriendo sentir frías corrientes de aire, espantosos olores o una misteriosa respiración. 

En este punto vienen a mi memoria esos magníficos versos del musical: "I shall watch the performance from my normal seat in Box Five, which will be kept empty for me. Should these commands be ignored, a disaster beyond your imagination will occur. I remain, gentlemen, your obedient servant. O.G."

El propio Leroux nos hace una recomendación: "Puedo decir al lector, con pleno conocimiento de causa: visite un día la Ópera, pida que le dejen pasear por ella en paz, entre en el palco número 5 y golpee en la enorme columna que separa ese palco del proscenio; golpee con su bastón o con su puño y escuche…a la altura de su cabeza: ¡La columna suena a hueco!”

Hoy en día el palco número 5 no está abierto a los turistas, puede que para salvaguardar la intimidad de su "dueño", pero os puedo asegurar que sólo estar frente a él, supone una experiencia única y extraordinaria. 


No me pude resistir a fotografiar su interior a través del cristalito de la puerta! 

Bueno, si bien no nos está permitido acceder al palco del "Fantasma", vamos a encontrar abiertos los palcos 25-27 o 26-28 desde los que podremos contemplar la grandiosa "Sala de espectáculos". 

Aunque sigue la tradición de los teatros "a la italiana" en forma de herradura, la sala se considera de estilo francés, debido a la particular disposición de sus butacas, una vez más, para ver y ser vistos (las plazas de cada categoría son diferentes en aspecto y posición). Para construir sala y escenario, Garnier utilizó todos los recursos que la técnica de su época le ofrecía, creando una impresionante estructura metálica muy bien escondida debajo del  mármol, los estucos, el oro y el terciopelo, y capaz de soportar las siete toneladas que pesa la lámpara central.

En cuanto a la decoración, encontramos a ambos lados de los palcos del proscenio imponentes cariátides realizadas en bronce dorado, y mármol verde de Suecia. La base de las columnas está decorada con máscaras de "Chabaud" representando la pintura, la música, la escultura... Cerca del escenario, "la Danza" y "la Poesía", en la parte opuesta, "la Música" y "la Escenografía". En los tímpanos de la sala aparecen "Famas" de escayola dorada.

El telón del escenario es obra de los pintores-decoradores del teatro, "Auguste Rubé" y "Philippe Chaperon", siguiendo las indicaciones de Garnier, quien decidió representar la tarjeta de armas del "Rey Sol" y el año de fundación de la "Academia Real de Música" (Anno 1669). Si bien hay que decir, que el telón original fue sustituido por uno idéntico en 1951 y más tarde en 1996.





Sin embargo, si hay algo que atrae irremediablemente la atención del visitante, es sin duda alguna el fabuloso techo de "Chagall" del que pende la no menos maravillosa araña central. 


Fue el ministro de cultura del General de Gaulle, "André Malraux" quien decidió "poner a la moda" el palacio Garnier, con este techo firmado por "Marc Chagall" en 1964. Si bien fue considerado por muchos como un auténtico sacrilegio, otros han encontrado en él una continuación de la obra de Garnier, al tratarse de la representación de un "Olimpo", poblado en este caso por personajes de ópera, y capaz de crear una atmósfera encantada, la misma que reina en todo el teatro.

Con una superficie de 240 m2, el techo rinde homenaje a catorce compositores. Empezando por el extremo de la escena, y girando en el sentido de las agujas del reloj: 
  • Boris Godunov, "Mussorgsky"
  • La flauta mágica, "Mozart"
  • Tristán e Isolda, "Wagner"
  • Romeo y Julieta, "Berliotz"
  • "Rameau"
  • Peleas y Melisenda, "Debussy"
  • Dafne y Cloé, "Ravel"
  • El pájaro de fuego, "Stravinsky"
  • El lago de los cisnes, "Tchaikovski"
  • Gisela, "Adam"
En el disco central, y también girando en el sentido de las agujas del reloj:
  • Carmen, "Bizet"
  • La traviata, "Verdi"
  • Fidelio, "Beethoven"
  • Orfeo y Euridice, "Gluk"

Bueno, y vamos con la araña. Fue diseñada por Garnier, y modelada por "Corboz". Elaborada en bronce y cristal, posee 340 luces y pesa siete toneladas. Si os fijáis bien, podréis encontrar en ella un elemento que venimos viendo sin cesar, la "lira de Apolo". Para completar la iluminación de la sala, Garnier instaló una corona de pedrerías alrededor de la cúpula, a la altura de la propia araña, enriqueciéndola con una fila de globos luminosos que evocasen perlas.


El 20 de mayo de 1896, durante la representación de la ópera "Helle", uno de los contrapesos que sostenían la araña se desprendió, con lo que ésta "se desplomó en un remolino de luz y polvo" (según consta en los anales del teatro), matando a una espectadora de 56 años, hiriendo a dos personas del público y provocando un pequeño incendio que fue sofocado rápidamente. Como bien sabéis, "Gaston Leroux" recoge este hecho en su novela, si bien no lo cataloga de accidente, sino que lo atribuye a la mano del "Fantasma".  Mito o realidad, entonces?...El que tenga oídos para oír, que oiga ;)

Pasamos ahora a un conjunto de vestíbulos, escaleras y salones con una importante riqueza decorativa, además de una amplia superficie. En primer lugar nos encontramos con "El Salon du Glacier". Espacio inacabado en el momento de la inauguración de la Ópera en 1875, era según palabras de Garnier "de poco interés, a excepción de las pinturas artísticas o decorativas".

El "Glacier" consta de tres partes: una sala rectangular, un salón en "rotonda" y una "galería" que le comunica con el "Gran Foyer". La rotonda, utilizada como salón de descanso en los entreactos, ofrecía a los espectadores la posibilidad de disfrutar de ocho imponentes tapices, tejidos por la "Manufacture des Gobelins" entre 1873 y 1874. Desde la puerta central y girando en el sentido de las agujas del reloj tenemos: "el Café, la Pesca, la Pastelería, los Helados, las Frutas, la Caza y el Té".

Encontramos también los bustos de celebridades de la Ópera como las bailarinas "Marie Sallé" y "Marie Taglioni", la cantante "Sophie Arnould" o el tenor "Giuseppe Mario".



Quizá uno de los elementos más llamativos de la estancia es el techo de la rotonda, que representa una "bacanal", con bacantes y faunos bailando, pintado por "Georges Clairin" en 1889. Con él, y la espectacular araña central, se conseguía un espacio fresco y luminoso, muy del gusto de la "Belle Époque".


La "galería" aparece decorada por otro peculiar zodiaco, en este caso conformado por doce paneles, de modo que cada uno lleva su signo zodiacal en un medallón. Cinco de ellos son también obra de "Clairin".


"El Salon du Soleil" fue diseñado para servir de "vestíbulo" al fumadero, mientras que "El Salon du Lune" debía ejercer la misma función con el "Glacier". Así, Garnier encargó su decoración a "Auguste Rubé"  y "Philippe Chaperon",  proponiendo como tema para el primero el fuego (el calor), y la noche (el frío) para el segundo. 

Sin embargo, debido a que faltaba poco para la inauguración y los trabajos estaban inconclusos, ambos salones terminaron invirtiéndose, provocando las siguientes palabras de Garnier: "Y  por ello, si el fumadero se hubiera terminado, pasaríamos por el hielo para indicar que es allí donde se va a encender el cigarro, y que se pase ahora por el fuego para mostrar que es de este lado donde se va a tomar un sorbete!”.

El techo del "Salón del Sol" conforma un dorado "Astro Rey",  cuyos rayos, salpicados de estrellas, se reflejan en cuatro espejos estañados en oro. No obstante, si todo él es espectacular, especialmente llamativas son las "salamandras" centrales!



Por su parte en el techo del "Salón de la Luna",  murciélagos y búhos vuelan sin cesar, en un cielo nocturno plagado de estrellas, cuyo reflejo nos devuelven nuevamente dorados espejos.



Y llegamos a la antesala o "Avant-Foyer", donde una vez más disfrutaremos de un espectáculo decorativo de extraordinaria belleza. 




Sin lugar a dudas, lo que más nos llama la atención es su imponente bóveda, cuya decoración encargó Garnier a un grupo de artistas italianos expertos en el arte del "mosaico". Los cuatro paneles centrales fueron dibujados por "Paul Alfred de Curzon", y debido a su dificultad fueron realizados en Venecia por la casa "Salvati". En ellos se representan a "Artemisa y Endimión", "Orfeo y Eurídice", "La Aurora y Céfalo", y "Psique y Hermes". Llama la atención que todos los "señores" aparecen muy desnudos en brazos de "señoras" muy vestidas :)

En cada extremo de la bóveda, Garnier mandó colocar una inscripción en griego bizantino, para dejar clara la importancia de la misma: "El mosaico decorativo fue instalado por primera vez en Francia para la decoración de esta bóveda y la difusión de este arte".

Por su parte, las esculturas de los tímpanos hacen referencia a diferentes oficios relacionados con la arquitectura, y por ello un niño o una mujer alada aparecen portando diferentes herramientas simbólicas.



En los extremos de la galería aparecen cuatro medallones de esmalte de "Eugéne Solier". Representan los instrumentos de la música de Italia (tamboril y flauta de Pan), de Grecia (la lira), de Francia (el olifante) y de Egipto (el sistro). El nombre de cada país aparece, escrito en griego, en una tarjeta que pende de cada medallón. Junto a ellos podemos encontrar bustos de bailarinas famosas en el siglo XVIII, como "la Camargo" y "la "Guimard", o la cantante "María Fel".




Y llegamos por fin a la que es, junto con la "Gran escalera", la estancia más soberbia del teatro, el "Grand Foyer". Resulta difícil explicar la sensación que experimentas al entrar en él por primera vez, tal es la belleza y la magia que te envuelve. 



Garnier estableció sus dimensiones en función del número de espectadores ( su función era servir de lugar de descanso, paseo y vida social ), de la superficie total de los pasillos, y de la decoración con que pretendía dotar a su bóveda, las pinturas de "Paul Baudry", las verdaderas joyas del gran foyer. "Si las pinturas de Baudry se hubieran ejecutado sobre arquivoltas más bajas de las actuales, quizás se habrían visto mejor, pero seguramente se habrían mirado menos!" diría el arquitecto.

Así, el "foyer" de 54 m de largo, 13 m de ancho y 18 m de alto, consta de una parte central, que se ve ampliada por dos salones octogonales. En un principio Garnier pretendió separlos con dos monumentales chimeneas, que hoy podemos observar en los extremos coronadas con un gran jarrón de porcelana de Sèvres, obra de "Joseph Chéret". 

Finalmente Garnier optó por una estructura clásica de galería: columnas emparejadas, entablamento.... Los suelos, de parquet de Hungría, con bandas de enmarcado de roble, nogal y ébano. En la parte central, encontramos diez lámparas con dos coronas de luz, realizadas en cobre dorado y barniz inglés, que junto a los dos espejos (de 2.50 x 6.25m cada uno), contibuyen a crear una mágica e idílica sensación, transportándonos a noches de teatro, tertulias y romances.


Busto en bronce de "Charles Garnier", obra de "Carpeaux".

Como digo, si bien todo el conjunto es de una belleza deslumbrante, quizá las verdaderas joyas del "foyer" sean las pinturas de "Baudry".  Doce arquivoltas, diez medallones por encima de la puerta con la música como tema principal, ocho lienzos que representan las musas, y el propio techo, suponen un total de 500 m2. No es de extrañar que tardase nueve años en concluirlas, de 1866 a 1874. 

Para realizarlos, "Baudry" viajó a Roma para copiar algunos frescos de la "Capilla Sixtina", a Londres para copiar los "Actos de los Apóstoles" de "Rafael" y volvió a Italia para inspirarse en modelos de "Veronesse" y "Tintoretto". Cuando la obra se presentó finalmente, muchos de sus contemporáneos le catalogaron a la altura de los más grandes, como "Delacroix" o "Miguel Angel".



En cada extremo del "Gran foyer" se abren dos pequeños salones cuadrados, espacios que Garnier quería reservar para las conversaciones más íntimas de los espectadores. En el salón este encontramos un monumento a la memoria de "Camille Saint-Saëns" obra de "Henry Bouchard".


Empezamos ya nuestro camino de salida, y llegamos a la "Bibliothéque-musée de l'Opéra", guardiana de  la historia y la memoria del teatro desde hace tres siglos ( fue inaugurada en 1882). 

Consta de dos niveles, el primero ocupado por salas de exposición en los que el museo muestra de manera permanente pinturas, dibujos, fotografías y maquetas de decorados.

Aquí tenemos una vez más a nuestro amigo "Apolo"

En la planta principal, el antiguo gran salón del Emperador "Napoleón III" es hoy la "Sala de lectura" (reservada a los investigadores), mientras que en lo que hubiese debido ser la "sala de los Mariscales" (tras la caída del Imperio las obras nunca fueron terminadas), una parte de las preciosas obras de la biblioteca se guardan en un gran mueble diseñado por el propio Garnier.



En la escalera que conduce a la sala de exposiciones temporales, se puede ver aún la estructura de montaje de los bloques de piedra, tal como se dejó en 1870.


Finalmente llegamos a la "Galerie de l'orchestre", donde encontramos la sala de exposiciones temporal, y diferentes documentos audiovisuales que nos acercan un poco más a la historia de la "Ópera Garnier". El "Grand Vestibule" del que hablamos en el post anterior, nos conduce a la salida.




Y de esta manera, diremos no adiós, sino "hasta pronto", a "Apolo" y sus musas, a la misteriosa "Pythie", y muy especialmente a nuestro "Ángel de la Música", quien ajeno al mundo y al tiempo, sigue disfrutando de la más hermosa de las artes, la música, desde el palco número cinco.

Bueno, y con esto hemos terminado la vista a ese maravilloso país de las hadas y los sueños que es la Ópera de París. Si habéis llegado hasta aquí, os doy las gracias de corazón. Espero sinceramente que os haya gustado, y os pido que pinchéis en cada foto para que éstas adquieran su tamaño original y así podáis disfrutar de todos los detalles pues realmente merece la pena.

Sin más me despido como siempre dando la bienvenida a los nuevos seguidores y agradeciendo de corazón todas vuestras visitas y cariñosos comentarios. Os deseo a todos una magnífica semana.

Un Fuerte Abrazo y Sed Felices!



miércoles, 7 de septiembre de 2016

"Le Palais Garnier". Ópera Nacional de París

Existe un lugar en París en el que coexisten la historia y la leyenda, la magia y la belleza, la ciencia y el arte. Un lugar que te atrapa desde el primer momento, y en el que sientes que tu espíritu se eleva hasta un mundo en el que los sueños se hacen realidad. Para mí, el lugar más hermoso y especial de la ciudad, el "Palais Garnier", la Ópera Nacional de París.


Coronando la "Plaza de la ópera" se levanta majestuoso el mayor teatro lírico del mundo: 11.000 m2, capacidad para 2000 espectadores, y un escenario en el que caben 450 personajes. Construido entre 1862 y 1875 según el proyecto de un joven arquitecto desconocido hasta entonces, "Charles Garnier", quien resultase ganador del concurso para la construcción de la nueva ópera, por unanimidad del jurado, en 1861.

Voltaire definió la ópera como "el país de las hadas", y eso fue precisamente lo que Garnier pretendió edificar; un palacio, un templo, un santuario, en el que las almas de los hombres se movieran entre hadas y divinidades, al menos mientras dura una representación. 

Un santuario concebido casi como "una obra de arte total" (según palabras de Wagner), pues en él se combinan prácticamente todas ellas: arquitectura, pintura, escultura... Una grandiosa combinación de elementos, supeditados en perfecta armonía. Una explosión artística de belleza inigualable.

Y un palacio, que alberga a un personaje cuya "leyenda", plasmada en inmortal novela por Gastón Leroux, daría lugar a una de las más hermosas partituras que se hayan llevado a un escenario: "El Fantasma de la Ópera"

Efectivamente, en los subterráneos de la "Ópera Garnier", por los que discurren lagos vitales para la acústica de la sala, vivió, según nos cuenta Leroux, un músico excepcional que ocultaba su rostro deformado tras una máscara, que padeció los rigores de un amor no correspondido por una joven y bella soprano, y cuyo "fantasma" continúa hoy vagando por la Ópera. Seguro que ahora comprendéis mejor por qué es este mi lugar favorito de todo París, y no puedo dejar de visitarlo cada vez que voy a la ciudad.

Bueno, pues si os apetece acompañarme en esta visita al "Palais Garnier", dedicaremos esta primera parte del recorrido al exterior del edificio, para en una próxima entrada adentrarnos ya en "el país de las hadas".

Lo primero que nos llama la atención es que resulta muy difícil encuadrar el "Palacio Garnier" en un estilo arquitéctónico al uso, pese a tener influencias renacentistas, barrocas, clasicistas... Nos quedaremos entonces con la respuesta del propio Garnier a la emperatriz Eugenia, quien tras un primer vistazo al edificio preguntó desdeñosa: "qué estilo es este? no es griego, no es Luis XIV, ni Luis XV..." a lo que el arquitecto respondió: "No, esos estilos están superados. Es Napoleón III y se queja usted!"

En la fachada principal predomina el orden clásico: el primer piso se ubica sobre una escalinata y se corona por un ático (es decir, base, cuerpo y corona).  Se encuentra decorada profusamente por las "divinidades" a las que rinde culto. Encontramos por ejemplo los bustos dorados de ilustres compositores, ordenados por fecha de nacimiento, primero a la derecha y luego a la izquierda del busto central, el de "Mozart". Junto a ellos máscaras doradas, grupos de niños, representaciones de la música, la lírica o la poesía, y enormes candelabros con la lira de Apolo, nos invitan a entrar y descubrir su mundo de fantasía.





La fachada principal nos deja ver  por el exterior las galerías que alberga en su interior. Así en el primer piso tenemos la "Loggia", una amplia balconada donde la policromía alcanza su máxima expresión: mármol verde de Suecia, amarillo de Valencia, rojo de Languedoc, azul turquí, negro de Bélgica...En el artesonado del techo destacan unos imponentes medallones de mosaico, con fondo de oro.

Los frontones de las puertas se abren al "Gran Foyer", decorados con grupos de niños y medallones de mármol, mientras que las balaustradas nos permiten dsifrutar de unas maravillosas vistas de la plaza de la Ópera. Así quedaba clara la intención del arquitecto, que la "Loggia" constituyese ese lugar de tránsito entre el exterior (nuestro valle de lágrimas) y el interior (el país de las hadas)



Por su parte, en el piso inferior la separación entre exterior e interior la establece "el Vestíbulo de entrada", presidido por las esculturas en mármol de cuatro grandes compositores: Rameau, Lulli, Gluk y Haendel, que simbolizan respectivamente la música francesa, italiana, alemana e inglesa. Si bien en época de representaciones este es el vestíbulo de entrada, en las visitas programadas supone el final del recorrido, conduciéndonos a la salida y/o a la tienda.  


Veamos ahora las fachadas laterales, algo más sobrias pero en la misma línea arquitectónica. Volvemos a encontrar los bustos de los compositores, junto con los escudos de armas de sus corresponidentes ciudades de nacimiento. En la fachada oeste se representan: la Música y la Danza, el Canto y la Poesía. En la fachada este: la Comedia y el Drama, la Ciencia y el Arte. Una balaustrada rematada con ocho columnas y veintidós estatuas-lámparas rodea las fachadas laterales.

Los toldos corresponden a la terraza del "Café de la ópera"



Uno de los requisitos fundamentales era que Napoleón III  pudiese acceder al edificio con total seguridad. Para ello, Garnier dedicó a esta función un pabellón entero del lado oeste, conocido por ello hasta hoy como "el Pabellón del Jefe de Estado". Dotado de una doble rampa, permitía al Emperador y su séquito acceder en coche a la planta superior, y bajar en un vestíbulo interior en rotonda, permaneciendo en todo momento alejado del público. La entrada al Pabellón está flanqueada por dos columnas rostrales, coronadas por un águila de bronce, obra de "Henri de Jacquemart".




Delante de la rampa de acceso, dando la bienvenida al visitante, se encuentra el monumento a Charles Garnier, en el que el busto del arquitecto aparece enmarcado por dos figuras alegóricas: el Estudio y la Fama. 


El público que acudía a la ópera en coche, accedía entonces por la planta baja del pabellón este, que conducía a la llamada "Rotonda de los Abonados" y a la "Gran Escalera" (podían aparcar hasta cinco coches a la vez). 

La cúpula achatada, supone la manifestación en el exterior del auditorio en forma de herradura. El cimborrio está decorado con una corona de la ciudad de París, rodeada por ramas en forma de alas, queriendo recordar a las águilas del pabellón imperial. 

Finalmente, el foso del escenario cuyo piñón culmina a cuarenta y siete metros de altura, domina el resto del edificio, dibujando en el cielo de París la silueta más característica y reconocible, el famoso "Apolo", levantando su lira y hermoso en todo su dorado esplendor, flanqueado por la Poesía y la Música (quién desearía mejor compañía?). A ambos lados, encontramos dos variantes de "la Fama sujetando a Pegaso por la brida".


No me puedo resistir a recordar que aquí, delante de Apolo, tiene lugar una de las escenas más emblemáticas y emocionantes del musical, aquella en la que el "Fantasma" pronuncia con voz desgarrada mi sentencia preferida.

"You will curse the day you did not do! All that the Phantom asked of you!


Permitidme que me despida por hoy con esta pequeña licencia :) Ante todo espero que os haya gustado el recorrido; como os decía, la próxima entrada la dedicaremos ya a profundizar en el maravilloso interior. 

Quiero dar la bienvenida a los nuevos seguidores que espero pasen por aquí ratitos muy agradables, y una vez más agradecer de corazón vuestras visitas y cariñosos comentarios. Sin más me despido y os deseo un feliz fin de semana.

Un Abrazo y Sed Felices!



martes, 30 de agosto de 2016

Cupcakes de Oreo y Chocolate

Hola a todos! Cómo estáis? Se acaba el mes de Agosto, y probablemente con él las vacaciones de la mayoría, aunque siempre habrá algunos afortunados que empiecen ahora sus días de descanso. Si estáis entre los primeros, espero que hayáis disfrutado muchísimo, recargado muy bien las baterías, y regreséis preparados para compartir nuevos proyectos y "locuras". Si estáis entre los segundos, aprovechad bien vuestras vacaciones, descansad y divertíos.

Después de casi un mes sin publicar, hoy os traigo una entrada sencillita pero sabrosa, la receta de mis particulares "cupcakes de oreo y chocolate":


Qué ingredientes necesitamos?
  • 200 gr de azúcar
  • 300 gr de harina bizcochona (la que lleva levadura incorporada)
  • 120 ml de aceite
  • 120 ml de leche
  • 2 huevos
  • una cucharadita de esencia de vainilla
  • una pizca de sal
  • un paquete de galletas "oreo" y/o uno de "mini oreo"
  • pepitas de chocolate negro

Pasemos a la preparación: lo primero que hacemos es mezclar bien con la amasadora de varillas los huevos y el azúcar. Añadimos la leche, el aceite y la esencia de vainilla y seguimos batiendo. A continuación añadimos la harina y la sal, y tras mezclar bien trituramos con las manos unas cuantas galletas, las añadimos a nuestra mezcla y batimos de nuevo hasta que estén perfectamente integradas.

Colocamos las cápsulas para cupcakes en nuestra bandeja, y vamos llenando cada una de ellas aproximadamente dos terceras partes. Ahora es el momento de dejar caer en cada cápsula un buen puñado de pepitas de chocolate, procurando que algunas penetren bien en la masa; cuando horneen el chocolate se fundirá y aportará un toque delicioso.


Introducimos en el horno que habremos precalentado, y horneamos a 180ºC, con calor arriba y abajo, durante 15-20 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo de madera, este salga seco.


Terminado el horneado, dejaremos enfriar sobre una rejilla:


Y finalmente decoramos nuestros cupcakes con una "mini oreo", de forma sencilla pero elegante :)


Ya los tenemos listos para acompañar un buen té, para una merienda con amigos, para los niños... Muy  suaves, esponjosos, y con ese delicioso toque de chocolate fundido. Si os ha gustado y os animáis a probar ya me contaréis el resultado!


Bueno pues por hoy esto es todo cuánto quería compartir con vosotros. Me despido dando la bienvenida a los nuevos seguidores, que espero pasen por aquí ratitos agradables. Y por supuesto agradeciendo de corazón todas vuestras visitas y cariñosos comentarios. 

Aún nos queda verano por delante, de modo que aprovechadlo muy bien, para volver a encontrarnos en breve con energías e ilusiones renovadas.

Un Fuerte Abrazo y Sed Felices!


lunes, 20 de junio de 2016

Nueva imagen para una bandeja

Hola a tod@s! Cómo estáis? casi sin darnos cuenta tenemos aquí el verano, de modo que muchos estaréis ya preparando las vacaciones, o incluso disfrutándolas! Espero que supongan para todos momentos muy especiales.

Efectivamente, llega el verano y con él algo más de tiempo libre para disfrutar, en buena compañía, de una deliciosa taza de te y una agradable conversación. Pues bien, teniendo esto en mente, y siguiendo con ese espíritu "reciclador" en el que me encuentro inmersa ultimamente, hace unos días decidí rescatar otro de esos objetos que tengo por casa un tanto "olvidados" y darle una nueva oportunidad. 

Aquí tenéis el resultado, espero que os guste!


Seguro que muchos conocéis las bandejas de madera y fondo blanco que venden en "Ikea". Hace ya tiempo que compré una con intención de decorarla. Mi idea fue pintar el marco de madera en acrílico color chocolate, y decorar la base con la técnica del "decoupage" con servilleta. Sin embargo el resultado no me gustó especialmente, y durante un par de años la pobre bandeja ha permanecido en una alacena durmiendo el sueño de los justos, del que, como os digo, decidí rescatarla hace unas semanas. 


Lo primero que tuve que hacer fue despegar la servilleta, tarea que, la verdad sea dicha, resultó ardua pues estaba muy firmemente adherida. Lógicamente, al levantar el adhesivo con espátula se produjeron algunos desperfectos en la base, que es una especie de cartón piedra con superficie brillante, por lo que el siguiente paso fue lijar a conciencia con un doble objetivo: eliminar en lo posible esa capa brillante para obtener una superficie más porosa, y al mismo tiempo disimular las imperfecciones.

Una vez lijada, apliqué dos generosas capas de imprimación "Val-todo", igualando la superficie con una espátula, dejé secar bien, y volví a lijar, esta vez más suavemente.


Mi idea era conseguir un efecto decapado, de modo que mantuve el color chocolate del borde, y pinté la base del mismo color, pero con pintura "chalky" de "Americana Decor". Para conseguir un aspecto uniforme utilicé un rodillo de espuma. Cuando estuvo bien seca, realicé una mezcla con los colores "Everlasting" y "Whisper" de la misma marca, y procedí a pintar toda la bandeja. Mientras la  pintura está "mordiente" debemos ir lijando, con mayor o menor fuerza según las zonas, hasta conseguir ese aspecto envejecido que tanto nos gusta. 


Las pinturas de tiza son maravillosas para conseguir este efecto, porque además nos proporcionan una textura extraordinariamente suave y agradable al tacto.

Bueno, ahora tocaba decorar la bandeja, y para ello tenía claro que iba a utilizar una de las plantillas de mi amiga Lucía, a quien todos conocéis por su maravilloso blog "Momentos Vintage". Utilizando el mismo tono chocolate del fondo y un pincel de estarcido, fui aplicando primero el motivo central y contorneando después el margen. A continuación volví a lijar el estarcido, con suavidad, para integrarlo en el aspecto "envejecido" que impera en toda la bandeja.

Para el acabado final, y dado que quiero utilizar la bandeja, he aplicado dos capas del "Soft-touch varnish" de "Amerciana Decor", que me ha dado muy buen resultado cuando lo he usado en madera para exterior.

La verdad es que estoy muy satisfecha con el resultado final; la estética "provenzal" me encanta, y ese tacto aterciopelado resulta especialmente agradable. De modo que aquí está mi bandeja, lista para compartir muchas tazas de te en buena compañía.






Bueno, pues esto es todo lo que os quería contar hoy. Me quiero despedir dando la bienvenida a los nuevos seguidores que espero pasen por aquí ratitos muy agradables, y agradeciendo como siempre de corazón todas vuestras visitas, y el tiempo que dedicáis a dejar algún comentario, sugerencia... Por cierto, dado que algunos me habéis sugerido ampliar el tamaño de las fotos, simplemente tenéis que pinchar sobre ellas y estas adquieren su tamaño original.

Aquellos que estéis de vacaciones, pasadlo muy bien, disfrutad y recargad bien las pilas. Para todos, que tengáis una excelente semana.

Un Fuerte Abrazo y Sed Felices!



domingo, 29 de mayo de 2016

"Imitación a cuero" y "Reto literario"

Hola a tod@s! Qué tal estáis? Finaliza el mes de Mayo y casi sin darnos cuenta estamos a las puertas del verano, fin de curso, vacaciones... Es increíble lo rápido que pasa el tiempo!

Como bien sabéis, el apasionante mundo de las "artes decorativas" nunca descansa, avanza y se enriquece continuamente; nuevas técnicas, nuevos materiales, nuevos estilos... es un mundo enormemente rico y dinámico. Las técnicas son tantas y tan interesantes, que no podemos resistir ir haciendo "nuestros pinitos" en cada una, aun siendo muy conscientes de lo imposible de dominarlas todas. 

Pues bien, este es el caso de la entrada de hoy: mis inicios en la técnica de "imitación a cuero"



Un soporte que considero ideal para realizar este tipo de pruebas son las cajitas de madera que podemos encontrar en cualquier bazar. Para conseguir el efecto de imitación a cuero vamos a necesitar: papel de arroz (puede ser de cualquier tono, aunque yo lo utilicé color salmón), cola blanca, agua, un pincel o paletina, betún de judea y cera sólida.

Lo primero que vamos a hacer es desmontar la caja, guardando bien tornillos y anclajes. Preparamos un recipiente con una mezcla de agua y cola blanca (con la textura de un yogurt es suficiente), y a continuación empezamos a cortar con los dedos trozos de papel de arroz que arrugamos con ganas. Los metemos en nuestra mezcla, y cuando estén bien empapados los vamos pegando en la madera con ayuda de la paletina, hasta que toda la superficie esté cubierta. Dejamos secar bien, mejor durante todo un día.

Preparamos entonces nuestra mezcla de betún de judea y cera, y la aplicamos por toda la superficie incidiendo bien en los pliegues del papel. Iremos aplicando y retirando mayor o menor cantidad, en función de la intensidad de color que queramos conseguir. Dejamos secar nuevamente durante uno o dos días y procedemos a decorar el interior; en mi caso he aplicado simplemente betún de judea sin diluir, al igual que en la base de la caja.

Volvemos a colocar tornillos, anclajes y cierres, y ya podemos observar la metamorfosis de nuestra cajita de madera:







Con el fin de realzar el efecto "cuero", como adorno he utilizado simplemente una resina decorativa que me regaló hace tiempo una amiga. La he pintado en color chocolate, y utilizando tres tonos de "oro" he ido aplicando sombras y luces a pincel seco. Tras el secado de la pintura la he pegado en la parte superior de la caja con silicona caliente.

Finalmente, para proteger el trabajo, he aplicado tanto en el interior como en el exterior un par de capas de barniz satinado en spray. 





Espero que os haya gustado! La verdad es que estoy muy satisfecha con el resultado final, tanto que ya tengo pensado como aplicar esta técnica en otros soportes jejej. 

Bueno, la segunda parte de esta entrada está dedicada al "reto literario" que me lanzó mi amigo Chema desde su blog "Mi mundo de papel". Seguro que tod@s lo conocéis, pero si no es así no tenéis más que pinchar en el enlace y entraréis en un mundo mágico y especial, que os divertirá, y que siempre, siempre, os hará pensar.

Vamos con las preguntas que debo responder:


  1. ¿Qué libros te traen buenos recuerdos y relees cada cierto tiempo? Si bien son muchos los libros que suelo releer ("Las aventuras de Sherlock Holmes", "Lo que el viento se llevó", "Los Miserables", "Historia de dos ciudades"...), sin ninguna duda  los dos libros que más veces he leído en mi vida (y espero seguir leyendo, Dios mediante ) son "Mujercitas" y "El pájaro espino". El primero lo leí con nueve años por primera vez, y fue mi compañero inseparable de infancia, por ello siempre me trae recuerdos muy entrañables. El segundo lo leí por primera vez ya en la Universidad y se convirtió probablemente en mi libro favorito.
  2. ¿Hay algún libro que interrumpiste por la razón que fuera, y te gustaría darle otra oportunidad? La verdad es que sí, me ha pasado con "La ciudad y los perros" de Vargas Llosa y "Un día volveré" de Juan Marsé. Probablemente empecé a leerlos en mal momento y siguen en la biblioteca esperando a que me decida a recuperarlos jejeje.
  3. ¿Has leído algún libro en versión original? Muchos. Todos los de "Dickens" hay que leerlos en versión original para disfrutar del lenguaje victoriano. "Alice in Wonderland" se debe leer en original si quieres apreciar los juegos de palabras. Lo mismo ocurre con los de "Sherlock Holmes". Ademas, en "FNAC" tienes una colección magnífica de clásicos en versión original por sólo 3.50€ la unidad!
  4. ¿Recomiendas algún libro que no sea una novela? Como ya sabeis me encanta la Historia, de modo que fuera de la novela, ese es el género que más me gusta leer; recomendaría la "Trilogía de la Reconquista" de Jose Javier Esparza. Muy recomendable también "Pompa y circunstancia" de Ignacio Peyró, una obra estructurada a modo de enciclopedia, sobre la cultura inglesa, su historia, tradiciones, personajes... Ideal para los "anglófilos" ;).
  5. ¿Sigues en Facebook a algún autor? ¿Es accesible o es un poco divo/a? En "Twitter" (que no en "Facebook") sigo a dos de mis escritores preferidos: Kiko Méndez-Monasterio (por cierto te recomiendo su novela "La calle de la Luna", te gustará) y el citado Ignacio Peyró. No son divos en absoluto, sino dos grandísimos seres humanos además de magníficos escritores. Tengo el honor de que me sigan también, con lo que puedo intercambiar con ellos opiniones, recibir sus recomendaciones... Sigo también a Arturo Pérez Reverte, cuyas obras me encantan, y aunque no hemos intercambiado ningún comentario, también me parece bastante accesible, teniendo en cuenta la ingente cantidad de seguidores que tiene.
Querido Chema, ante todo muchas gracias por acordarte de mí, y espero haber estado a la altura de tu  reto!  Hay que continuar la cadena, de modo que se lo paso a Laura (MBMPRINCESSITA) y Queca (QUECAPRICHOSAS) . 

Estas son mis preguntas:
  1. Qué prefieres para leer, libro de papel o electrónico?
  2. Tienes algún libro dedicado por su autor? Si es así, te costó mucho pedírselo?
  3. Te has enamorado de algún personaje literario? Si es así, de cuál?
  4. Dónde prefieres leer en casa, en la playa, en la biblioteca...?
  5. Guardas en casa algún libro de tus abuelos, bisabuelos, etc, que sea muy especial para tí? 

Bueno, pues ahora sí, esto es todo lo que os quería contar hoy. Si habéis sido capaces de llegar al final, muchas gracias, os merecéis un buen chocolate con churros! Al menos espero que os haya servido para pasar un ratillo divertido :)

Me despido como siempre dando la bienvenida a l@s nuev@s seguidores que espero pasen por aquí momentos agradables; me encantaría que os sintierais como en casa. Y por supuesto dando las gracias de corazón a todos los que tienen a bien visitarme y dedican un ratito a dejar aquí sus comentaros, sugerencias, propuestas... ya os he comentado muchas veces que son el motor que alimenta este pequeño rincón. 

Os deseo a tod@s una excelente semana. Portaos mal, que me han dicho que es mucho más divertido ;)

Un Abrazo y Sed Felices!



miércoles, 18 de mayo de 2016

Una paellera muy "Country"

Hola a tod@s, qué tal estáis? espero que disfrutando ya de la Primavera, pues parece que por fin ha dejado de llover y el sol ha llegado para quedarse! 

Como ya os he comentado en varias ocasiones, cualquier objeto que tengamos en casa, por inservible que nos parezca, puede convertirse en una pieza única y decorativa si le dedicamos un poquito de tiempo y trabajo. Este es el caso de la paellera que os quiero mostrar hoy, y que, abandonando su función natural, ha pasado a lucir de esta manera colgada en la pared de la cocina:



Lo cierto es que dicha paellera tiene su historia, ya que me tocó, llena de pescado fresco, en uno de los aniversarios de "Hipercor". Sí, de esos en los que te daban una llave y tenías que probar a ver si era la que abría un cofre; efectivamente mi llave abrió, para mostrar dentro del cofre varias sobres, de los que hube de sacar uno. Y esto fue lo que me tocó, un lote de pescado muy bien presentado en su paellera, que si bien me resultó bastante útil, lo cierto es que hubiese preferido un crucero o algo similar jejejejej.

Por su parte la paellera es bastante grande, tanto que nunca la he llegado a usar, permaneciendo guardada en un armario de la despensa. Guardada... hasta que hace unas semanas decidí sacarla para darle una segunda oportunidad.



Había pensado en utilizar las pinturas "chalk-paint", por la comodidad de no tener que aplicar imprimación, pero como tengo bastantes de tipo acrílico que se van a secar si no las doy uso, decidí emplearlas. 

El primer paso consistió por tanto en aplicar varias capas de imprimación "Val-todo", tanto en el exterior como en el interior de la paellera, con un lijado muy suave entre capa y capa. Una vez seca la imprimación, procedí a pintar todas las superficies (incluidas las asas) con pintura acrílica, concretamente el tono "arena" de la marca "Artis". 

Desde el principio tuve claro lo que iba a hacer; quería conseguir un estilo muy "country" que encajase perfectamente con el resto de la decoración de la cocina, y para ello recurrí a dos plantillas de estarcido que le había comprado a nuestra amiga Lucía, a quien todos conocéis pues su blog "Momentos Vintage" es una auténtica maravilla.

En primer lugar, para el borde exterior opté por un plantilla de cuadritos, realizando un estarcido sencillo, también con pintura acrílica, en este caso el tono "siena" de la marca "Pebeo". Con ello conseguí mi objetivo, imitar al tejido "vichy".

En el centro, una plantilla muy simpática, que me recuerda a los anuncios que cuelgan en las fachadas de los "Bed and Breakfast" que puedes encontrar mientras recorres la campiña inglesa; totalmente "country" :)

En este caso, y puesto que se trataba del motivo más importante, el estarcido lo realicé en relieve, aplicando primero una capa abundante de pasta relieve, dejando secar bien, y destacando después con el mismo tono "siena". Una vez seca la pintura y lijado suavemente todo el estarcido, este fue el resultado:



El siguiente paso era el patinado, utilizando una mezcla de cera y betún de judea, con el fin de conseguir ese aspecto que el paso de los años va dejando en los objetos. Sabéis que el secreto consiste en aplicar la pátina, dejarla actuar más o menos tiempo en función de la intensidad de color que queramos conseguir, y retirar con un paño que no deje pelusas. Tras dejar secar bien la cera y el betún durante un par de días, procedí a aplicar una capa de barniz satinado en spray a todas las superficies; con esto el trabajo queda ya perfectamente protegido.

Para conseguir el acabado final que tenía en mente, busqué una cinta de las que se usan para hacer pulseritas de piel, con tan buena suerte que la encontré en el mismo tono siena que la pintura. Con pegamento textil de la marca "Gütermann" y algo de paciencia, la fuí pegando, tanto alrededor del borde interior, como en las asas. 

La verdad es que estoy muy satisfecha con el resultado final, espero que os guste también a vosotr@s!





Por último sólo quedaba colgarla en la cocina, donde, gracias a ese estilo tan "country", luce perfecta, divertida y original!



Bueno, pues esto es todo lo que os quería mostrar hoy. Como siempre os digo, no dudéis en darle a cualquier objeto una segunda, tercera o cuarta oportunidad; siempre nos lo agradecerán!

Me despido dando la bienvenida a l@s nuev@s seguidores, que espero pasen por aquí ratitos muy agradables, así como agradeciendo de corazón todas vuestras visitas y el tiempo que dedicáis a dejar un comentario, sugerencia, idea... Sabéis que de ellos se alimenta este pequeño rincón.

Un Fuerte Abrazo y Sed Felices!